Alerta glaciares: este gigante de hielo de El Calafate perdió el 21% de su superficie

Los glaciares están en alerta en todo el planeta. Víctimas del deshielo, causado por el calentamiento global, dejan pérdidas visibles que afectan al ecosistema.

Recientemente, se supo que el Glaciar de los Tres, uno de los cuatro de referencia del Inventario Nacional de Glaciares (IANIGLA‑CONICET) sufrió una reducción del 21% de su superficie.

Esto en el lapso de los últimos 20 años, de acuerdo con el último relevamiento del instituto argentino.

Alerta glaciares: el caso de El Calafate

Desde 2013, IANIGLA monitorea con detalle este cuerpo de hielo en la cordillera patagónica, analizando su relación con el clima, su aporte hídrico a los ríos y construyendo modelos predictivos para la toma de decisiones.

En 2014 se instaló una estación meteorológica en su frente, que proporciona datos en tiempo real sobre el clima de alta montaña.

A mediados de junio, guías de montaña de El Chaltén -capacitados por IANIGLA- llevaron adelante un nuevo seguimiento que incluyó mediciones de balizas de ablación, coordinado por la Asociación de Amigos del Parque Nacional Los Glaciares – Zona Norte.

Esta colaboración con el conocimiento local y la experiencia técnica fortalece el programa de monitoreo continuo.

El deshielo en todo el mundo

Venezuela es el primer país en perder todos sus glaciares
Qué pasa con los glaciares.

Este deshielo sigue una tendencia global: según la Organización Meteorológica Mundial, los glaciares pierden a escala planetaria el equivalente a tres piscinas olímpicas por segundo, con una aceleración del retroceso en la última década.

Entre 2000 y 2020, este proceso ya evidenció pérdidas cercanas al 21 % en superficie en diversas regiones glaciares.

La reducción del glaciar genera múltiples impactos. En primer lugar, compromete el aporte de agua dulce a los ríos que abastecen a la región. Por otro lado, aumenta los riesgos geológicos, ya que la exposición de rocas detrás del hielo incrementa la posibilidad de deslizamientos.

También implica la pérdida de un valioso indicador del cambio climático: los glaciares reaccionan rápidamente a las variaciones de temperatura y precipitación, por lo que su evolución sirve como alarma temprana para la salud del ecosistema.

A nivel global, esta tendencia es alarmante. Muchas de estas masas heladas podrían desaparecer antes del fin de siglo si no se logran reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

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