España se aproxima a un hito energético histórico gracias a una fuente renovable aún poco explorada: la geotermia. Esta forma de energía, que aprovecha el calor natural del subsuelo terrestre, empieza a ganar protagonismo en las Islas Canarias, una región que ya demostró su compromiso con las energías limpias.
Durante siglos, la humanidad dependió de los recursos del planeta para subsistir. Desde la leña y el carbón hasta el petróleo, se buscó en la Tierra las soluciones para cocinar, calentarnos o movilizarnos. Actualmente, el desafío global es seguir haciéndolo, pero de forma sostenible.
Entre las muchas opciones disponibles, la energía geotérmica se presenta como una alternativa firme, constante y con baja huella ecológica. En este contexto, Tenerife inició un ambicioso plan para aprovechar esta fuente energética, sumándose a la revolución verde que ya comenzó en la isla de El Hierro.
El proyecto prevé sondeos en el sur de la isla, donde se estima que hay reservas de calor a más de 2.500 metros de profundidad. Si se confirman las proyecciones, esta energía podría abastecer durante un año a una ciudad del tamaño de Santa Cruz de Tenerife.

Una alianza por el futuro
La iniciativa es liderada por la empresa Energía Geotérmica de Canarias (EGC), un consorcio público-privado que incluye instituciones científicas, entes gubernamentales y actores del sector energético. Se invirtieron más de 80 millones de euros en investigaciones preliminares, que ya identificaron zonas con alta probabilidad de éxito.
La tecnología geotérmica profunda que se empleará tiene la ventaja de ocupar poco espacio y generar un impacto visual mínimo, algo especialmente importante en áreas turísticas y naturales como las Canarias. Además, a diferencia de la solar o eólica, no depende del clima, lo que garantiza un suministro energético constante.
Se trata, además, de una energía silenciosa, con mínimas emisiones y alta eficiencia, ideal para complementar otras renovables. El uso de esta fuente permitiría disminuir la dependencia de combustibles fósiles importados y acercar a España a sus metas de transición energética.
Energía limpia sin perder biodiversidad
Uno de los retos clave es compatibilizar el desarrollo energético con la protección de la biodiversidad. Las zonas propuestas para los sondeos se encuentran en terrenos cuidadosamente seleccionados para minimizar impactos ecológicos, y los expertos promueven un enfoque precautorio en cada etapa del proyecto.
La isla de Tenerife demostró que es posible mirar hacia el futuro sin sacrificar su riqueza natural. Con este proyecto, no solo se busca encender luces con el calor del subsuelo, sino también liderar un nuevo modelo energético para todo el país.
Si la geotermia demuestra su potencial, Canarias podría convertirse en un ejemplo global de cómo aprovechar el poder de la Tierra de forma sostenible. La meta está fijada para 2026, pero el cambio ya ha comenzado a gestarse bajo nuestros pies.

¿Qué es la energía geotérmica?
La energía geotérmica es una fuente renovable que aprovecha el calor del interior de la Tierra para generar electricidad o calefacción. Este calor proviene de la descomposición de minerales radiactivos y del calor residual del núcleo terrestre. Se puede acceder a él mediante pozos profundos que extraen vapor o agua caliente.
Una de sus principales ventajas es que ofrece un suministro constante y predecible, a diferencia de la energía solar o eólica, que dependen del clima. Además, ocupa poco espacio en la superficie y produce emisiones mínimas de gases contaminantes. Esto la convierte en una opción ideal para avanzar hacia la transición energética.
La geotermia puede aplicarse tanto a gran escala —para alimentar redes eléctricas— como en usos domésticos, mediante bombas de calor para climatización. Su impacto visual y sonoro es reducido, y su huella ecológica también. Es una tecnología limpia, eficiente y con un enorme potencial de desarrollo en regiones volcánicas como las Islas Canarias.



