En un operativo sin precedentes, autoridades aduaneras de Perú interceptaron cuatro toneladas de mercurio ilegal en el puerto del Callao, marcando la mayor incautación registrada en un país amazónico y una de las más grandes a nivel mundial.
La sustancia tóxica viajaba camuflada en bolsas de grava contaminada, dentro de un buque de carga con destino a Bolivia, disfrazada como piedra triturada.
El decomiso fue posible gracias a la acción conjunta de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) y el intercambio de inteligencia internacional, que permitió detectar el material oculto.
Especialistas estadounidenses confirmaron posteriormente que la grava contenía mercurio incrustado, una técnica empleada cada vez más por redes criminales para evadir controles portuarios.
Minería de oro ilegal y uso de mercurio: una amenaza multisectorial
El mercurio es un neurotóxico altamente peligroso, cuya utilización está prohibida o limitada en numerosos países. Sin embargo, sigue siendo clave para el proceso extractivo que emplean mineros ilegales en la selva amazónica: se mezcla con partículas de oro para formar una amalgama, luego se calienta y evapora, liberando vapores nocivos.
El resto fluye a los ríos, donde se transforma en metilmercurio, su forma más agresiva, acumulándose en peces y fauna acuática.
La región de Madre de Dios, en el sureste peruano, es uno de los focos más críticos. Estudios detectaron altos niveles de mercurio en agua potable, pescado y leche materna, afectando especialmente a comunidades indígenas y ribereñas que dependen del pescado para su subsistencia.
La exposición prolongada provoca daños cerebrales irreversibles, especialmente en niños y mujeres embarazadas.

Contrabando desde México y márgenes millonarios en la selva
Según datos oficiales, buena parte del mercurio ilegal en Perú proviene de México, donde se extrae en estados como Querétaro.
Su valor ha escalado con el aumento del precio del oro, alcanzando los 330 dólares por kilogramo, mientras que la onza de oro ronda los 3.500 dólares, generando márgenes de ganancia superiores al 400 % en zonas amazónicas.
Parte del cargamento interceptado se habría originado en minas artesanales clandestinas dentro de reservas protegidas por la UNESCO, agravando la problemática ambiental y legal.
Investigaciones de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA) estiman que hasta 30 toneladas anuales de mercurio se trafican desde México a países como Perú y Colombia a través de una sola red criminal.
Pero los informes recientes proyectan un flujo de hasta 56 toneladas en 2024, y advierten que Colombia lidera las emisiones per cápita de mercurio en el mundo, con 150 toneladas liberadas cada año, la mayoría vinculada a la minería ilegal de oro.
Oro, mercurio y crimen organizado: una trifecta que expande su alcance
La nueva investigación de la EIA, difundida en paralelo con el anuncio del gobierno peruano, documenta la existencia de una “trifecta criminal” que une la minería ilegal, el tráfico de mercurio y el narcotráfico.
Según el organismo, grupos organizados como el Cártel de Jalisco Nueva Generación han empezado a incursionar en el tráfico de insumos para la minería, usando estructuras empresariales ficticias y documentos falsificados.
Una vez ingresado a territorio amazónico, el mercurio se distribuye en campamentos mineros clandestinos, ubicados en áreas protegidas o territorios indígenas, donde su rastreo se vuelve casi imposible, complicando los esfuerzos de fiscalización.



