Argentina, en llamas: mientras el fuego en la Patagonia no para, avanzan nuevos focos de incendios en las islas del Delta del Paraná

Mientras la atención nacional se concentra en los incendios en la Patagonia, distintos focos de incendios avanzan en las islas del Delta del Paraná sin que nadie los combata.

Al momento, el fuego frente a la ciudad de Rosario ya consumió más de 900 hectáreas de humedales, en uno de los ecosistemas más vulnerables del país.

Irónicamente, desde este lunes 2 de febrero, Día Internacional de los Humedales, una columna de humo se eleva sobre el río Paraná.

Se trata de los incendios en las islas del Delta que ya consumieron 900 hectáreas en el kilómetro 20 del camino entre Rosario y Victoria, Entre Ríos.

Jorge Bártoli, integrante de la ONG El Paraná No Se Toca, confirmó la situación. «En el Día de los Humedales, tenemos a la vista columnas de humo«, afirmó en diálogo con el medio El Litoral.

Según explicaron desde la organización ambiental, actualmente nadie combate los focos de incendios en las islas del Delta porque están lejos de ciudades costeras o rutas. Mientras tanto, la biodiversidad del humedal sigue deteriorándose.

El humo de este desastre, sin embargo, cubre a parte de la ciudad de Rosario.

Hay humo en la ciudad de Rosario por los incendios en el Delta (Fernando Nicola)
Hay humo en la ciudad de Rosario por los incendios en el Delta (Fernando Nicola).

Críticas al rol estatal en la gestión de los incendios en las islas del Delta

Los incendios en las islas del Delta del Paraná pueden monitorearse mediante satélites de calor de la NASA.

Sin embargo, la respuesta oficial aparece únicamente cuando el humo afecta zonas urbanas o vías de circulación, denuncian los ambientalistas.

«Generalmente el Estado toma acción cuando las columnas afectan a las ciudades costeras o los caminos«, explicó Bártoli.

En este sentido, el ambientalista advirtió que el daño ambiental no espera y se acumula, aunque el fuego esté lejos de la vista.

Los incendios en las islas del Delta ocurren en un contexto de alarmante crisis hídrica: es que el río Paraná no registra una creciente importante desde agosto de 2019.

«Estamos a seis años y medio», señaló el referente de la ONG. Es que, aunque el nivel del agua tuvo una leve suba en las últimas semanas, esta resultó insuficiente.

La hidrología del sistema está alterada por factores diversos vinculados a la actividad humana. «Se está haciendo una tremenda afectación por la hidrovía que conspira y el humedal da señales claras de un cambio estructural«, agregó Bártoli.

La preocupante pérdida de biodiversidad y «pampeanización» del Delta

El proceso de degradación del Delta genera cambios visibles en flora y fauna, agravados por los incendios en las islas.

Por ejemplo, en el último tiempo, los especialistas observaron una invasión de especies vegetales ajenas al ecosistema original del humedal.

Entre ellos, se cuenta al cardo pampeano, que «no es propio de la zona, lo que habla de un cambio», ejemplificó Bártoli. Esta «pampeanización» convierte al humedal en una llanura seca y domesticada.

Las especies animales también sufrieron un impacto severo:

  • Carpincho: población diezmada por caza furtiva
  • Coipo (nutria): reducido a mínima expresión en los últimos tres años
  • Sábalo: captura de ejemplares juveniles antes del primer desove
  • Peces nativos: datos escasos sobre boga y dorado
incendios en las islas del delta del paraná

«El carpincho en nuestra zona es una población diezmada por la caza furtiva», detalló el ambientalista.

En los últimos años, la combinación de pérdida de hábitat, falta de agua sostenida y presión de caza redujo al coipo drásticamente.

Los incendios en las islas del Delta del Paraná aceleran este deterioro. El fuego destruye vegetación, rompe ciclos ecológicos, desplaza fauna y altera el suelo, dejando al ecosistema más vulnerable.

La ONG utiliza herramientas de monitoreo satelital de la NASA y datos del Museo de Ciencias Naturales de San Nicolás. «La herramienta que brinda la página de la NASA fue invaluable», destacó Bártoli.

El ambientalista recordó que 2021 marcó un punto de quiebre cuando el humo se instaló en Rosario.

«Hoy tenemos algunos organismos coordinados por el Estado que tienen más estructura, pero los recursos siguen siendo pocos», opinó.

Bártoli cerró reclamando una normativa nacional. «Los problemas de base siguen y seguimos sin contar con una ley de humedales nacional que tenga una protección», concluyó.

En base a información de El Litoral.

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