El río Iguazú muestra su rostro más cristalino en plena bajante: un espectáculo único en las Cataratas

El pasado sábado 18 de abril, el caudal del río Iguazú en Cataratas se redujo a 459 m³/s, apenas un tercio del nivel considerado normal (1.500-1.800 m³/s). La ausencia de lluvias en el estado de Paraná (Brasil) transformó el paisaje: agua más transparente, espuma blanca en cada salto y paredones de piedra visibles conformaron una postal distinta y sorprendente en el Parque Nacional Iguazú, Patrimonio Mundial de la Humanidad.

A pesar de la bajante, las autoridades confirmaron que todos los circuitos permanecen habilitados y los servicios turísticos funcionan con normalidad, garantizando una experiencia segura para los visitantes.

Contexto de sequía en Paraná

El monitoreo realizado por la Compañía Paranaense de Energía (Copel) registró el caudal más bajo el miércoles 15 de abril, con apenas 407 m³/s. Según el Gobierno del Estado de Paraná, las regiones oeste y sudoeste atraviesan una sequía prolongada, sin alcanzar aún la categoría crítica, pero con una tendencia sostenida desde marzo.

La Agencia Nacional de Aguas de Brasil informó que de 47 estaciones de monitoreo de lluvias, solo 8 alcanzaron los niveles esperados en marzo, y abril mantiene la misma tendencia. Esta falta de precipitaciones afecta tanto al río Iguazú como al Paraná, impactando directamente en las Cataratas.

Impacto ambiental de la bajante

La reducción del caudal no solo modifica el paisaje turístico, sino que también genera consecuencias ecológicas:

  • Afectación a la fauna íctica: disminuyen las áreas de desove, afectando la reproducción de peces.
  • Alteración del hábitat: la reducción de saltos seca áreas húmedas esenciales para la biodiversidad.
  • Erosión y cambio de suelos: la exposición de rocas sedimentarias altera los márgenes del río.
  • Calidad del agua: menos oxígeno disponible dificulta la vida acuática.

Además, el cierre de compuertas en represas aguas arriba potencia la disminución del caudal, sumando presión sobre el ecosistema.

río Iguazú
El río Iguazú presenta un caudal inusualmente bajo.

Turismo y paisaje renovado

Lejos de desalentar las visitas, la bajante ofrece una cara distinta de las Cataratas. El agua cristalina y la visibilidad de las formaciones rocosas permiten apreciar la geología de la Garganta del Diablo y los matices propios de la temporada.

El Parque Nacional Iguazú destacó que el número de turistas se mantiene “bueno” para la época del año, con jornadas de sol y temperaturas agradables que invitan a recorrer las pasarelas.

Emergencia hídrica en Paraná

El estado brasileño ya declaró la emergencia hídrica en 20 municipios, con posibilidad de extender la medida a más localidades en los próximos días. Este escenario recuerda la crisis de 2020, cuando la bajante transformó radicalmente el ecosistema de la selva paranaense y obligó a una adaptación forzosa de sus especies.

La bajante del río Iguazú revela un paisaje inusual y cristalino que atrae a turistas y locales, pero también expone la fragilidad de los ecosistemas frente a la sequía y la gestión de represas. La situación plantea un desafío para la conservación de la biodiversidad y la sostenibilidad del turismo en uno de los sitios naturales más emblemáticos del mundo.

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