Un estudio internacional liderado por la Universidad Libre de Bruselas encendió nuevas alarmas sobre el estado de los glaciares en Asia Central, luego de registrar la mayor pérdida anual de hielo desde que existen mediciones en la región.
La investigación, publicada en Environmental Research Letters, advierte que el fenómeno compromete seriamente el abastecimiento de agua dulce para millones de personas en Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán y Kazajistán.
Además, los científicos remarcaron que los glaciares funcionan como reservas estratégicas de agua durante los períodos secos. El deshielo alimenta ríos esenciales para la agricultura, la producción hidroeléctrica y el consumo humano.
Sin embargo, el acelerado retroceso glaciar registrado en 2025 marca un punto crítico para los ecosistemas montañosos y para las poblaciones que dependen directamente de esos recursos hídricos.

El Pamir y Tian Shan, entre las zonas más afectadas
El estudio reveló que Asia Central perdió cerca de 30 kilómetros cúbicos de hielo en apenas un año, una cifra equivalente a alrededor del 2% del volumen glaciar total que aún conserva la región.
Las áreas más golpeadas fueron el oeste del Pamir y la cordillera Tian Shan, donde algunos sectores experimentaron pérdidas de entre el 2% y el 4% del volumen de hielo en tan solo doce meses.
Además, más del 60% de los glaciares con superficies superiores a un kilómetro cuadrado registraron en 2025 el peor balance de masa desde al menos 1991. Los especialistas calificaron el evento como un fenómeno excepcional por su extensión simultánea en casi toda Asia Central.
Por otra parte, nueve de los 16 glaciares monitoreados alcanzaron niveles históricos de pérdida, mientras el resto también mostró retrocesos severos vinculados al aumento sostenido de temperaturas y a la disminución de nevadas.
Cómo este fenómeno climático afectaría al continente asiático
La acelerada desaparición de glaciares podría generar profundas consecuencias ambientales, económicas y sociales en distintas regiones de Asia. Los investigadores advierten que la reducción progresiva del agua disponible afectará especialmente a zonas agrícolas altamente dependientes del riego.
Además, la disminución de caudales amenaza la producción hidroeléctrica en países donde la energía depende en gran parte de ríos alimentados por deshielo estacional. Esto podría provocar tensiones energéticas y problemas de abastecimiento durante los meses más secos.
Por otra parte, los especialistas alertan sobre posibles conflictos geopolíticos vinculados al acceso al agua entre países situados aguas arriba y aguas abajo. Asia Central ya registra antecedentes de disputas regionales relacionadas con recursos hídricos compartidos.
Asimismo, el retroceso glaciar altera ecosistemas de montaña y modifica ciclos hidrológicos fundamentales para millones de personas. La pérdida de nieve y hielo también incrementa riesgos de desertificación, degradación de suelos y eventos climáticos extremos.

Temperaturas récord y una “nueva normalidad” climática
Los investigadores atribuyen el deshielo extremo de 2025 a una combinación de temperaturas excepcionalmente elevadas y una fuerte reducción de precipitaciones níveas durante la primavera y el verano.
En varias regiones, las temperaturas superaron entre 2 y 4 grados centígrados los promedios históricos registrados entre 1991 y 2020. Al mismo tiempo, los días con nevadas disminuyeron cerca del 40%.
Como consecuencia, desapareció anticipadamente la nieve superficial que normalmente protege el hielo glaciar. Esto dejó expuestas capas oscuras con menor capacidad de reflejar radiación solar, acelerando aún más la fusión mediante el fenómeno conocido como retroalimentación albedo.
Mientras continúan los monitoreos en Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán y Kazajistán, los científicos advierten que este tipo de episodios podría convertirse en una nueva normalidad climática para Asia Central y otras regiones montañosas del planeta.



