Un reciente estudio ha revelado que Guayaquil, la ciudad más grande de Ecuador, alberga especies que no se habían visto en más de un siglo. Este descubrimiento desafía las expectativas, mostrando que la biodiversidad en Guayaquil es más rica de lo que se pensaba, incluso en medio de su rápida urbanización.
Guayaquil: Refugio para Especies Olvidadas
Investigadores del Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) y universidades locales han confirmado la reaparición de especies en Guayaquil, algunas de las cuales no se habían documentado desde el siglo XIX. Este hallazgo resalta la capacidad de la ciudad para servir como refugio para una variedad de anfibios y reptiles raros.
Durante un extenso estudio de 17 años, se identificaron 63 especies, entre ellas 19 anfibios y 44 reptiles, en áreas como remanentes de bosque seco tropical y parques urbanos. Este descubrimiento subraya la importancia de mantener espacios verdes en áreas urbanas como refugios ecológicos.
Uno de los descubrimientos más notables fue la aparición de Caecilia tenuissima, vista nuevamente después de casi 50 años, y Drymobius rhombifer, cuya presencia no se había confirmado en más de un siglo. También se documentó Atractus microrhynchus, una serpiente que no se había visto desde 1868.
Además, por primera vez se identificó al caimán de anteojos (Caiman crocodilus) en la ciudad, aportando nueva información sobre su distribución en la costa de Ecuador.
Sin embargo, la expansión urbana ha introducido desafíos significativos para la conservación. Entre 2008 y 2022, la superficie urbana de Guayaquil se incrementó en un 26%, lo que provocó una disminución preocupante en los bosques nativos.
Esta urbanización ha permitido que especies invasoras, como el gecko casero (Hemidactylus frenatus) y la rana toro (Aquarana catesbeiana), se adapten y compitan con la fauna local, alterando los ecosistemas y aumentando la presión sobre especies nativas vulnerables.
A pesar de estos desafíos, Guayaquil sigue siendo un tesoro biológico, albergando el 40% de los anfibios y el 50% de los reptiles conocidos en la provincia del Guayas. Estos datos destacan la necesidad crítica de proteger y conservar las áreas naturales urbanas restantes.
El estudio enfatiza la importancia de integrar la biodiversidad en la planificación urbana, promoviendo espacios verdes que puedan servir como santuarios para las especies locales y asegurar su supervivencia a largo plazo.



