El labrador Lol acompañó durante seis años a más de 300 víctimas en los tribunales franceses, convirtiéndose en el primer perro de apoyo emocional en el sistema judicial del país. Su presencia silenciosa en salas de espera y despachos fue clave para reducir la ansiedad y facilitar que muchas personas, especialmente menores, pudieran expresarse en momentos de gran tensión.
Con 11 años, Lol inicia ahora su jubilación, mientras su lugar es asumido por Venom, un joven labrador de dos años que comienza a desempeñar la misma función.
Un vínculo fundamental
El proyecto se desarrolló gracias al vínculo entre Lol y su cuidador, el exgendarme Jean-Marc Mir, quien recuerda el esfuerzo físico del animal tras jornadas intensas. “Una noche tuve que cargarlo porque estaba agotado”, relató, subrayando la necesidad de respetar los límites del perro.
Mir adoptará a Lol para que disfrute de su retiro en un entorno tranquilo, mientras continúa trabajando con Venom en el programa. Durante la transición, ambos perros convivirán en el hogar de Mir, junto a Tya, la pastor alemán de la familia, lo que permitirá que el nuevo integrante aprenda de la experiencia del veterano.
Un modelo consolidado
La iniciativa cuenta con el respaldo de la asociación nacional Handi’Chiens, responsable de la formación de estos animales especializados. El objetivo es garantizar una transición progresiva basada en convivencia y aprendizaje directo.
El proyecto comenzó como una experiencia piloto en 2019, impulsada por el fiscal de Cahors, Frédéric Almendros. Desde entonces, se ha consolidado como un modelo de referencia en la atención a víctimas dentro del sistema judicial francés.

Impacto en las víctimas
Lol permitió que muchas personas vulnerables encontraran un puente para comunicarse. Según Mir: “Vi a niños hablarle directamente a él, contarle lo que les había ocurrido, como si el perro fuera el único puente posible para empezar a hablar con nosotros”.
Su presencia ofrecía calma, reducía la ansiedad y generaba un entorno seguro para que las víctimas pudieran enfrentar el proceso judicial.
La continuidad con Venom
El joven labrador Venom ya ha comenzado a realizar sus primeras intervenciones, acompañando a víctimas en los tribunales. Su incorporación garantiza la continuidad de un programa que ha demostrado ser eficaz y humano, integrando el bienestar emocional en la justicia.
La jubilación de Lol marca el cierre de una etapa pionera en Francia, pero también la consolidación de un modelo que seguirá creciendo. Su legado demuestra que la justicia puede ser más empática y que los animales pueden desempeñar un papel fundamental en la atención a víctimas.
Con Venom, el camino iniciado por Lol continúa, asegurando que más personas encuentren apoyo en los momentos más difíciles.



