Un informe de Telenoche sobre el sistema de control de animales en Pehuajó, provincia de Buenos Aires, generó una fuerte repercusión y reabrió el debate sobre el modelo de gestión municipal. Vecinos y proteccionistas denunciaron que brigadas municipales capturan perros —con o sin dueño— y los trasladan a un refugio en condiciones críticas.
El periodista Darío Lopreite describió la situación como un “horror” y mostró camionetas municipales que recorren la ciudad durante todo el día para cargar a los animales.
Testimonios desgarradores
Uno de los relatos más impactantes fue el de una vecina que perdió a su mascota tras ser capturada:
“Mi perro fue levantado el 15 de abril y, cuando lo busqué dos días después, me dijeron que había muerto tras ser atacado por otros perros en el canil”.
Otros vecinos denunciaron que los animales permanecen hacinados, sin alimento suficiente y expuestos a ataques entre ellos. Según Lopreite, se paga 5.000 pesos por cada perro capturado, lo que incentiva la práctica.
Posturas enfrentadas
- Vecinos y proteccionistas: califican el lugar como un “campo de concentración” y cuestionan la falta de controles sanitarios.
- Organización Pehuellitas: negó las acusaciones y aseguró que no existe maltrato ni abandono dentro del refugio.
- Nelson Castro: criticó el procedimiento municipal y describió el lugar como “horrible, lamentable”.

Marco legal y operativo
El municipio cuenta con una ordenanza destinada a reducir la presencia de perros sueltos en la vía pública y fomentar las castraciones. Sin embargo, la aplicación del sistema de captura ha generado un fuerte rechazo social por sus métodos y resultados.
Las camionetas utilizadas para el operativo se convirtieron en símbolo del miedo de los vecinos. Según el informe, circulan durante todo el día y levantan tanto perros callejeros como mascotas con dueño.
Problemática de fondo
La situación en Pehuajó refleja un conflicto más amplio sobre cómo gestionar la tenencia responsable de mascotas y el control poblacional de perros en Argentina:
- Captura indiscriminada: genera temor entre los dueños y cuestionamientos éticos.
- Refugios precarios: sin infraestructura adecuada, los animales sufren hacinamiento y violencia.
- Falta de políticas integrales: se privilegia la captura por sobre la educación, la castración masiva y la adopción responsable.
Impacto social y ético
El caso también expone la tensión entre la necesidad de controlar la población canina y el respeto por los derechos de los animales. Los vecinos denuncian que el sistema actual prioriza la rapidez y el beneficio económico por encima del bienestar animal.
La difusión del informe generó indignación en redes sociales y abrió un debate sobre la responsabilidad de los municipios en garantizar condiciones dignas para los animales capturados.
El caso de Pehuajó expone la necesidad urgente de revisar los sistemas de control animal en los municipios. La protección de los perros no puede basarse en operativos de captura indiscriminada ni en refugios sin condiciones mínimas.
La solución pasa por políticas integrales que incluyan castraciones, campañas de concientización y apoyo a refugios comunitarios.



