Mientras los seguidores de la Selección Argentina de Fútbol aguardan ansiosos el enfrentamiento contra Egipto en los octavos de final del Mundial 2026, otro grupo de argentinos está cambiando la historia lejos de las canchas. Un equipo interdisciplinario de expertos del CONICET lleva a cabo una compleja investigación arqueológica en la tumba Tebana 93 en Luxor, Egipto.
Selección Argentina de Ciencia en Luxor
Este ambicioso proyecto se desarrolla en colaboración con el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, liderado por la doctora Bernarda Marconetto y el doctor Lucas Gheco. El equipo estudia la relación entre la comunidad local actual y el monumento, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este enfoque revela cómo el sitio es un espacio viviente repleto de memorias colectivas y olvidos históricos.
Los antropólogos analizan el impacto social del patrimonio en los habitantes de la moderna Luxor, quienes protegen el antiguo sitio. Este análisis integral muestra que la historia de la tumba continúa, incluso después de miles de años, gracias al intercambio de conocimientos con los inspectores locales.
Como un entrenador revisando tácticas, esta «selección» de científicos traza una biografía material del monumento, mientras que los investigadores egipcios documentan las múltiples intervenciones que la estructura ha sufrido. Originalmente construido hace más de 3,000 años, el sitio ha servido para diversos fines comunitarios y habitacionales.
El análisis científico abarca desde la era dinástica antigua hasta los cambios modernos, proporcionando un testimonio de cómo diversas sociedades interactuaron con este espacio sagrado. Para desentrañar este enigma, los equipos aplican metodologías digitales y técnicas analíticas avanzadas para preservar las pinturas murales y bajorrelieves, mientras enfrentan el desgaste natural y el turismo masivo.
Este equipo ya había logrado descubrimientos significativos en campañas anteriores, como la identificación de hollín antiguo y fragmentos de textiles, que ofrecen pistas sobre el clima y la vegetación de hace miles de años. Estos hallazgos fueron analizados en laboratorios argentinos utilizando técnicas de microscopía y datación absoluta, demostrando la continuidad de la vida social tras la caída de los faraones.
Esta misión subraya la excelencia técnica de los científicos argentinos, quienes, al igual que sus compatriotas futbolistas, dejan una huella imborrable en la historia universal, haciendo de la ciencia un puente entre culturas y tiempos.



