El calentamiento global y la sobrepesca impulsan el aumento de medusas en el Mar Mediterráneo

Las altas temperaturas que se están registrando este verano en el Mediterráneo han favorecido el aumento de medusas, sin olvidar otros factores como la sobrepesca, como han explicado expertas y expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

«Su estacionalidad estaba más marcada, eran visibles en julio y agosto especialmente, y ahora las estamos viendo desde abril o antes incluso y hasta noviembre en el agua», ha detallado la investigadora del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC, Macarena Marambio.

Los humanos están «eliminando los stocks de peces»

Sin embargo, ha destacado que las temperaturas «se combinan con otros factores». Entre otros, ha apuntado, a la sobrepesca, ya que los humanos están «eliminando los stocks de peces» que comen plancton (el mismo alimento que las medusas) y están teniendo «un impacto» sobre los grandes depredadores, muchos de los que se alimentan de medusas.

En líneas generales, la científica ha recordado que «las medusas no vienen hacia nosotros, con lo cual no nos atacan» y que no hay ninguna especie de medusa que recale en España con una picadura «peligrosa», porque no generan efectos sistémicos que la gente tenga que ser hospitalizada o ingresada.

Las medusas no nos atacan

Las más comunes en las playas españolas son la Pelagia noctiluca o medusa clavel, «la primera y más importante por su abundancia y por su capacidad urticante»; la Rhizostoma pulmo, la que genera el mayor número de atenciones después de Pelagia, aun cuando su picadura es más leve; y la Cotylorhiza tuberculata, la medusa ‘huevo frito’, con poca capacidad urticante.

En el caso de sufrir una picadura, Marambio aconseja retirar los restos que hayan podido quedar sobre la zona de contacto con unas pinzas, un guante o una tarjeta. Luego, lavar la superficie cutánea con agua de mar para evitar que las células urticantes que no se hayan disparado lo hagan y, por último, aplicar frío.

Por su parte, el profesor de investigación del CSIC y miembro del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona, Josep Maria Gili, ha indicado que la presencia de medusas en una determinada playa y no en otra es «muy aleatorio». Sin embargo, ha hecho alusión al caso particular de Cádiz, ya que durante el mes de agosto se han registrado centenares de picaduras, y ha sugerido que en estas aguas se juntan las medusas propias del Mediterráneo con las que llegan del Atlántico.

Debido al cambio climático

«El hecho de que hay una temperatura más alta durante más tiempo hace que (las medusas) tengan como mínimo dos ciclos de vida, con lo cual tenemos más medusas, y eso es debido al cambio climático«, ha argumentado que el cambio climático también ha provocado que lleguen a las costas más medusas oceánicas, puesto que las aguas costeras se calientan antes y lo hacen más.

Precisamente, según ha dado a conocer el Servicio Marítimo de Copernicus a través de la red social ‘X’, la temperatura de la superficie del Mediterráneo ha sido superior a los 28 ºC desde el 6 de agosto, lo que supone el periodo más prolongado por encima de este umbral. Además, según estos datos, la temperatura media de la superficie del mar alcanzó los 28,47 °C el 15 de agosto. En el caso de España, la temperatura del agua del mar de Sa Dragonera (Baleares) batió récord con 31,87 ºC el pasado 12 de agosto, según datos recogidos por la boya de Puertos del Estado.

Qué hacer ante una picadura de medusa

Por otro lado, el experto ha incidido en la necesidad de evitar utilizar el agua dulce, el vinagre, el amoniaco y el alcohol en caso de recibir una picadura. Además, ha añadido a las recomendaciones de Marambio el hecho de aplicar un «shock de frío» durante «cinco o diez minutos» en la zona de la picadura con una bolsa de plástico llena de cubitos. «Lo que hace es que desnaturaliza el veneno, con lo cual el efecto es mucho menor», ha explicado.

Así, ha recordado que la picadura es «una herida abierta», por lo que hay que cuidarla durante unos días para que cicatrice y ha aconsejado utilizar una pomada que tenga cortisona y antisépticos tras el hielo. A su vez, ha insistido en que, si uno recibe la picadura de una medusa, tiene que extremar la precaución para que no se vuelva a repetir durante ese verano: se ha generado una memoria en el sistema inmunitario y la respuesta puede ser mucho mayor, «que es cuando va a requerir hospitalización».

En líneas generales, ha considerado que para protegerse de las medusas «lo mejor es abusar, con letras mayúsculas, de las cremas solares». «Es una barrera natural fantástica», ha insistido.

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