Descubren un lagarto prehistórico que era mil veces más grande que los actuales

Un lagarto acorazado gigante vivió hace unos 47.000 años junto a otro tipo de megafauna extinta en nuestro planeta prehistórico. El lagarto extinto de armadura puntiaguda y poderosas mandíbulas, era una versión extrañamente gigante de los eslizones modernos: 1.000 veces más grande que los eslizones actuales.

En 2009 y 2013, los científicos describieron dos fósiles misteriosos, parte de una mandíbula y un cráneo, encontrados en las cuevas de Wellington en Nueva Gales del Sur. Parecían pertenecer a eslizones, un tipo de lagarto, pero la salvedad del descubrimiento residía en que estos fósiles eran inusualmente grandes.

Nunca visto

Ahora, una excavación más reciente ha desenterrado nuevos fósiles que han llevado a los científicos a concluir que todos los fósiles pertenecen a una misma especie. Se trata de un eslizón bautizado como Tiliqua fragens, que era aproximadamente 1.000 veces más pesado que los eslizones que podemos ver en la actualidad. Después de años de cuidadoso trabajo, los investigadores han descrito formalmente al eslizón más grande jamás descubierto.

Tras el hallazgo de los restos de esta bestia prehistórica, ha sido apodado cariñosamente como “Chonkasaurus” y los investigadores afirman estar ilusionados por el impacto que tendrá este hallazgo en las redes sociales.

Esta criatura habría tenido el tamaño de un brazo humano. Habría sido similar en apariencia a su pariente vivo más cercano, el lagarto de lengua azul o lagarto somnoliento (Tiliqua rugosa), y existió junto con otra megafauna extinta, incluido el león marsupial y el diprotodonte.

Su pariente vivo

Su pariente vivo, el eslizón de lengua azul es un lagarto grande y robusto, que alcanza una longitud promedio de 30 a 50 centímetros, lo que no es habitual entre los eslizones. Tiene una cola corta y rechoncha distintiva, que se asemeja a la cabeza y su piel está cubierta de escamas ásperas y llenas de baches, que se asemejan a pequeñas tejas. En la naturaleza, se sabe que estos eslizones viven durante más de 30 años, lo que los convierte en una de las especies de lagartos más longevas. Su mecanismo de defensa es bastante llamativo, ya que cuando se ven amenazados, los eslizones de lengua azul inflan sus cuerpos, silban, abren mucho la boca y enrollan la cola sobre la espalda, lo que los hace parecer más grandes e intimidantes para los depredadores potenciales.

Respecto al peso del nuevo espécimen extinto descubierto, al comparar las medidas corporales de las dos especies, los investigadores estimaron que el eslizón extinto habría pesado alrededor de 2,3 kilogramos. La mayoría de los eslizones vivos apenas pesan unos 2 gramos, lo que es tremendamente destacable.

Así, según sus parientes vivos más cercanos, como los citados anteriormente, lo más probable es que Tiliqua frangens hubiera tenido una lengua azul y haber exhibido un vínculo de pareja.

El estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society sugiere, además, que las extinciones del final del Pleistoceno también afectaron a criaturas más pequeñas como los lagartos (que comprenden la mayor parte de la biodiversidad y la biomasa).

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