Familia compró un perro grande y terminó siendo un oso en peligro de extinción

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Una familia se llevó una gran sorpresa al enterarse de que la mascota que habían criado durante dos años era, en realidad, un oso negro asiático. El curioso caso sucedió en la ciudad de Kunming, provincia de Yunnan, China.

Su Yun, uno de los miembros de la familia, le contó a National Geographic que compró al supuesto cachorro al pie de una carretera cuando regresaba de unas vacaciones. El animal era, aparentemente, un mastín tibetano, un perro gigante de pelaje negro y liso que puede llegar a pesar hasta 80 kilos.

La mascota llamada Little Cute Blackie fue educada como un perro y su familia la alimentaba con cajas de fruta y cubos de fideos. Sin embargo, dos años después el animal seguía creciendo, su comportamiento empezó a cambiar y comía más de la cuenta. “una caja de frutas y fideos todos los días”, contó Yun al medio especializado en ciencia y naturaleza.

Según relató Yun, la mascota podía pararse en dos patas y sostenerse en esa posición durante mucho tiempo, algo que les llamó mucho la atención. Además, sus ladridos no sonaban como los de un perro normal, sino que se asemejaban más a los gruñidos de un animal salvaje.

Ante los extraños comportamientos, la familia decidió llevar a Little Cute Blackie al veterinario y fue ahí cuando descubrieron la verdad: lo que habían criado no era un perro, sino un oso negro tibetano, también llamado oso del Himalaya u oso negro asiático, una especie en peligro de extinción que ya pesaba más de 125 kilos.

Tras conocer el caso, las autoridades trasladaron al animal a un refugio en el Centro de Rescate de Vida Silvestre en Yunnan.

Aunque este tipo de confusiones ocurren con relativa frecuencia, hay expertos que aseguran que es difícil confundir animales salvajes con animales domésticos. Lynn Cuny, fundadora y presidenta de Wildlife Rescue & Rehabilitation, explicó a National Geographic que los animales salvajes jóvenes tienen un aspecto y un olor muy diferente al de las mascotas. Además, los animales salvajes están más asustados y muestran más ansiedad en entornos desconocidos con humanos.

“Nunca piensas que estás escuchando a un perro cuando escuchas a un oso. Mi primera reacción a la noticia fue que había sido algo más que un error inocente. Esto jamás debería ocurrir”, afirmó Cuny al medio anteriormente mencionado.

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, la población de osos asiáticos ha disminuido entre un 30 % y un 49 % en los últimos 30 años. Las principales causas son la caza deportiva, la comercialización de su piel o el uso de su bilis en la medicina tradicional.

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