Galápagos de Florida colonizan los ríos y embalses de la Región

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Cuando se transporta a una especie animal fuera de su entorno habitual, pasa el tiempo y ésta se adapta al nuevo hábitat y desplaza a los animales autóctonos. Este hecho rompe el equilibrio natural y la especie en cuestión puede llegar a causar daños ecológicos: se convierte en invasora. Es lo que está pasando en la Comunidad de Murcia con los galápagos de Florida, indica José Antonio Fernández, sargento primero del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) en la Región.

Estas tortugas, originarias de América, eran comunes hace años como mascotas, pues eran pequeñas y no precisaban de una atención excesiva. Pero resulta que son animales agresivos, que empezaron a hacerse grandes (hasta 30 centímetros pueden medir) y pueden llegar a vivir hasta cuarenta años. Muchas familias optaron por liberar a su mascota en ríos de la Región (especialmente en el Segura y en embalse de Ojós), donde ya se considera una especie invasora que amenaza el medioambiente murciano.

Desde el Seprona apuntan que «todo animal que venga recogido en el Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, por el que se regula el catálogo español de especies exóticas invasoras se considera invasor, como es el caso del galápago americano o de Florida (Trachemys scripta)».

«Es necesario concienciar a los ciudadanos respecto a la tenencia de ciertas especies, sobre todo aquellas exóticas que no son compatibles con el ecosistema de nuestra Región y que pueden suponer un peligro para las especies endémicas», subrayan desde el Servicio de Protección de la Naturaleza en la Comunidad.

Lo que ocurre con estos galápagos es que, cuando se encuentran, no se pueden depositar en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre del Valle, en Murcia, ya que en estas dependencias, tal y como recuerda el Seprona, únicamente se pueden quedar animales autóctonos, no introducidos, como sería el caso de estas tortugas naturales de América.

Rubén Vives, integrante de Ecologistas en Acción, detalla a este periódico que en la Comunidad «hay un problema» con estos animales, los cuales «se están detectando en todas las masas de agua, en ríos, charcas, balsas, en los espacios que tienen humedad». Las tortugas invasoras proliferan «en embalses, en presas, en cualquier lugar donde haya agua de forma permanente o casi permanente», destaca.

En este sentido, el ecologista afirma que «la gente los ha estado soltando durante mucho tiempo», hasta el punto que su presencia se ha convertido en problemática. Aunque recuerda que «ya no se venden», la realidad es que «son animales longevos» que continúan vivos: pueden llegar a las tres o cuatro décadas.

Con buenas intenciones

«La gente tiene a los galápagos en sus casas y, cuando se hacen muy grandes, piensa: ‘Lo echamos al río’. Ha sido la tónica durante toda la vida», comenta Vives, que apostilla que los vecinos que liberan a su animal lo hacen hasta con buenas intenciones, con la idea de «dónde va a estar mejor que en la naturaleza, mucho mejor que en un terrario en el que ya no caben».

El activista pone el acento en que este tipo de galápagos «son muy voraces, muy grandes y muy agresivos». «Comen de todo, cualquier cosa, desde una planta a cualquier animal, comen carroña», manifiesta, al tiempo que precisa que, «si un vecino los tiene en un terrario o en un acuario en el que ya no caben, por su tamaño, llega un momento en que huelen, y la gente acaba por deshacerse de ellos».

A la pregunta de si se están reproduciendo ya en la naturaleza, Vives apunta que «ya se ha detectado la cría en la Comunidad Valenciana», lo cual «quiere decir que tienen capacidad de reproducción» al aire libre, por lo que podrían perfectamente multiplicarse en la Comunidad.

La presencia del galápago de Florida supone un problema para el galápago autóctono («el único que queda en la Región es el leproso, y está amenazado», deja claro el ecologista), ya que ambos «compiten por la alimentación y, sobre todo, por el espacio».

«Aunque a veces se juntan, no dejan de ejercer presión: compiten por los territorios, por el espacio donde poner los huevos, y también presionan a alevines de la fauna acuática», remarca el miembro de Ecologistas.

Ahora vendrán de Asia

«Las zonas acuáticas están llenas de especies exóticas: los galápagos son más fáciles de combatir, con el tiempo irán desapareciendo, pero aparecerán otras especies», augura Rubén Vives.

En este sentido, pone el acento en que «están empezando a comercializarse otros galápagos del sudeste asiático», los cuales «son de pequeño tamaño, cuando son adultos no llegan a pesar ni seis gramos». Eso «no quiere decir que no hagan daño, ahí están».

Con la nueva Ley de Bienestar Animal, «esperemos que desaparezcan de los comercios, por su riesgo potencial de ser invasoras», expresa el activista.

A su juicio, no obstante, el galápago de Florida «de las especies exóticas invasoras, no es la más preocupante». A este respecto, Vives considera que «el cangrejo rojo es más preocupante, porque tiene una capacidad reproductora muy grande».

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