Según datos oficiales, nueve de los diez animales más traficados en Santa Fe son aves, muchas de ellas amenazadas o en peligro de extinción.
La provincia no solo concentra focos de captura y comercio, sino que también funciona como corredor logístico para el traslado de especies desde el norte argentino hacia Buenos Aires.
Especies comprometidas: loros, cardenales y capuchinos en riesgo
Entre las especies más traficadas figuran:
- Loro hablador
- Cotorra común
- Reinamora
- Cardenal amarillo (en grave situación de escasez)
- Capuchino canela
Estas aves son capturadas por su canto, colorido o valor comercial, y muchas no sobreviven al traslado debido a las condiciones extremas de hacinamiento, estrés y falta de cuidados.
Zonas críticas: del norte santafesino al corredor Rosario–Santa Fe
Departamentos como General Obligado, San Justo y San Cristóbal concentran la presión de captura.
La cría y acopio ilegal se da principalmente en el norte provincial, mientras que el comercio se intensifica en Rosario y la ciudad de Santa Fe.
En muchos casos, la actividad se sostiene por tradiciones culturales vinculadas a la tenencia de aves, aunque también se detectan criaderos clandestinos y acopiadores urbanos.
Controles en rutas y denuncias ciudadanas: claves para frenar el tráfico
Las autoridades reciben denuncias particulares y realizan controles en rutas provinciales y nacionales, donde se detectan casos insólitos:
- Enero 2022: 100 loros habladores en el baúl de un auto en ruta 95
- Noviembre 2022: 48 pichones de loro en pésimas condiciones en la autopista Rosario–Santa Fe
- Septiembre 2023: 139 aves ocultas en un camión en ruta 34, incluyendo jilgueros, pepiteros, reinamoras y boyeros
Estos operativos se realizan en puntos críticos de tránsito animal, ya que Santa Fe es un paso estratégico entre provincias captoras y centros de comercialización.

Rehabilitación en La Esmeralda: una tarea compleja y urgente
El Centro de Rescate La Esmeralda, en Santa Fe, trabaja en la rehabilitación de aves traficadas, especialmente durante la temporada de pichones. Según el veterinario Mauro Pergazere, el proceso es exigente:
- Alimentación cada cuatro horas
- Evitar el “improntamiento” (conductas de mascota)
- Recuperar musculatura para el vuelo
- Reestablecer dieta y comportamiento silvestre
La mortalidad es alta: solo el 10 % de los animales traficados sobrevive, y el nivel de estrés durante el traslado es determinante.
Redes sociales y puntos de venta: el tráfico se digitaliza
Forrajerías, veterinarias y plataformas online ofrecen fauna silvestre sin autorización.
A pesar de las restricciones, el comercio ilegal persiste en comercios físicos y grupos en redes sociales, donde se ofrecen ejemplares capturados o criados sin habilitación. Un relevamiento de Aves Argentinas detectó el tráfico de 78 especies en 36 localidades santafesinas, entre 2011 y 2024:
- 63 aves
- 7 mamíferos
- 6 reptiles
- 2 peces
- 15 especies con algún grado de amenaza nacional
Coordinación interjurisdiccional: una estrategia regional para proteger la fauna
El tráfico de fauna no respeta fronteras provinciales, por lo que se requiere una gestión regional.
Santa Fe articula con otras provincias a través del Ecif, y coordina acciones con la Dirección General de Manejo Sustentable de Fauna, el Poder Judicial y las fuerzas de seguridad para realizar allanamientos y operativos conjuntos.
Un llamado urgente: no comprar fauna silvestre
La pérdida de biodiversidad altera los ecosistemas y perpetúa el sufrimiento animal.
La captura y comercialización de animales silvestres destruye equilibrios ecológicos, reduce poblaciones nativas y fomenta el maltrato animal.
“Nueve de cada diez animales traficados mueren”, advierte Pergazere. Por eso, desde el Ministerio de Ambiente y Aves Argentinas insisten: no compres fauna silvestre.



