Se encuentra insecto con oídos similares a los humanos

En una reciente publicación en Science, un equipo de científicos revela que las características anatómicas y funcionales de las orejas de este insecto se han desarrollado de manera muy similar a las de humanos, perros y un sinnúmero de otras especies de mamíferos.

 
En los seres humanos, la audición se hace posible por tres estructuras anatómicas funcionalmente distintas. La primera es el tímpano, que recoge las ondas sonoras del entorno. Luego está el oído medio, donde las ondas de presión generadas por el tímpano tembloroso se convierten en vibraciones mecánicas que pasan por un trío de pequeños huesos llamados huesecillos. Estas vibraciones generan ondas a través del fluido alojado dentro de la cóclea, donde las células ciliadas sensoriales (el tercer componente de esta estructura) las convierten en impulsos eléctricos que le indican al cerebro que se ha oído algo.
 
Los componentes centrales en la audición mamífera son los huesos del oído medio (llamados martillo, yunque y estribo). Los huesecillos cierran la brecha entre el tímpano y la cóclea, no sólo transmitiendo la información empacada como ondas sonoras, sino que también amplificándolas en su viaje por el fluido coclear.
 
En la investigación dirigida por Fernando Motealegre-Zapata y publicado por Science se describe una característica del sistema de audición de los katydid de la selva lluviosa que es funcionalmente análogo al oído medio de los mamíferos.
 
Según explica el neurobiologo Ronald Hoy, los investigadores “muestran que las membranas timpanales se acoplan a un medio rugido, estructura similar al oído medio, la cual a su vez está acoplada a una cámara alargada y llena de líquido del oído interno que contiene una serie lineal de receptores sensoriales.
 
Este punto clave es la similar impedancia y pasos adaptativos de la estructura parecida al oído medio, la placa timpanal, que actúa en concordancia con las membranas del tímpano y hasta ahora no se conocía”.
 
Las orejas, que se ubican en las patas traseras del insecto, uno de los organismos más pequeños que existen, reflejan las tres etapas canónicas del procesamiento de la audición en los mamíferos y son un ejemplo de algo que los biólogos llaman evolución convergente (cuando anatómica y funcionalmente rasgos similares surgen en especies no relacionadas).

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