Usan drones para censar a pingüinos penacho amarillo

pinguino penacho amarillo

Es como un “punk” entre las especies de pingüinos. Como su nombre lo indica tiene un penacho amarillo como cresta de plumas sobre su cabeza. Es de ojos rojos, y se encuentra amenazado como consecuencia del impacto del cambio climático en el mundo. Para saber más sobre el estado de situación de esa especie, científicos de Argentina realizaron por primera vez un censo a través del uso de drones en la Isla de los Estados, donde vive la mayor colonia de pingüinos de penacho amarillo.

“La población de pingüinos de penacho amarillo disminuyó un 80% durante los últimos 70 años”, contó la bióloga Andrea Raya-Rey, investigadora en ecología del Centro Austral de Investigaciones Científicas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CADIC), que depende del Conicet. La especie está clasificada como “vulnerable”.

“Es un pingüino pequeño. Mide 40 centímetros aproximadamente. Su pico es muy pequeño, y se alimenta de larvas o juveniles de crustáceos, peces, pulpos y calamares”, comentó. Como sus presas son sensibles a los cambios de temperatura, el cambio climático hizo que la especie enfrente problemas de alimentación en períodos críticos, y se han detectado grandes mortandades de individuos durante los últimos años en diferentes colonias en región subantártica.

Los investigadores venían monitoreando la población de pingüinos, pero encontraban limitaciones. Porque hay áreas de la Isla de los Estados que son inaccesibles. Con el apoyo de la filial argentina de Wildlife Conservation Society (WCS), la Administración Nacional de Parques Nacionales, y la Secretaría de Ambiente, Desarrollo Sostenible y Cambio Climático de Tierra del Fuego, esta vez se realizó el primer censo de los animales con drones.

“Trabajar con drones tiene la ventaja de que se envian desde los veleros y no se necesita desembarcar en la isla, que tiene pendientes muy pronunciadas y nieve en verano. Los drones no molestan a las especies que queremos estudiar. Esto hizo que minimicemos nuestro impacto sobre los animales, ya que los drones son silenciosos y no perturban a los animales”, explicó Raya Rey, quien es profesora de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego.

“Pudimos censar también a la población de pingüino rey – que vuelve a recolonizar-, cormorán imperial, y petreles. También hicimos un registro de lobos marinos de uno y dos pelos, y de elefantes marinos”. El censo -remarcó la bióloga- es necesario para tener información para la toma de decisiones por parte de las autoridades ambientales a nivel provincial, nacional y global.

Raya Rey es porteña, pero hace 21 años se mudó a Tierra del Fuego porque adora los ambientes prístinos como Isla de los Estados. “Me motiva contar con información para conservar los ecosistemas casi no habitados por seres humanos. Trabajo para ayudar a conservarlos para que otros los puedan disfrutar también en el futuro”.

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