Cómo era el aterrador cocodrilo que podía alimentarse de dinosaurios

Un nuevo estudio aportó detalles acerca de un extinto género de cocodrilos gigantes del periodo cretácico tardío en América del Norte, el mayor depredador de su especie y capaz de alimentarse de dinosaurios.

Espécimen fósil en el Museo de Historia Natural de Utah, Estados Unidos (Wikipedia).

Gigantes y temibles

De acuerdo al estudio que tuvo a la cabeza al paleontólogo Adam Cossette, estos cocodrilos medían hasta 12 metros de longitud. Se convirtieron además en los principales depredadores entre 75 y 82 millones de años atrás, cuando coexistían junto a los dinosaurios.

La reciente investigación confirmó que el Deinosuchus poseía una cabeza y una mandíbula con características suficientes para poder alimentarse de esta especie. Dado su enorme tamaño (podían pesar más de 9 toneladas) y lo oportunista, amplían, casi todas los miembros de su hábitat entraban en su menú.

El enorme cocodrilo vivió en el periodo cretácico tardío en América del Norte (Paleofiles.com).

Prueba de ellos son las mordeduras que en su momento fueron halladas en caparazones de tortugas e incluso y huesos de dinosaurios.

«El Deinosuchus era un gigante que debe haber aterrorizado a los dinosaurios que llegaban a la orilla del agua para beber. Hasta ahora se desconocía el animal completo. Estos nuevos especímenes que examinamos revelan un depredador monstruoso y extraño, con dientes del tamaño de plátanos», asegura Cossette y difunde el portal.

También se concluyó de que estos saurópsidos estaban más relacionados con los caimanes, aunque morfológicamente no eran idénticos a ninguno de los anteriores.

Describen a su hocico como largo y ancho, pero inflado en la parte delantera, cerca de la nariz. Justamente es una característica que no se sabe si cumplía alguna función, y que carece cualquier otro cocodrilo vivo o extinto.

Conclusiones y futuro

Christopher Brochu, paleontólogo de la Universidad de Iowa y también responsable del trabajo científico, afirma que era «un animal extraño». Y explica: «Muestra que los cocodilianos no son ‘fósiles vivientes’ que no cambiaron desde la era de los dinosaurios. Evolucionaron de forma tan dinámica como cualquier otro grupo».

Más allá de importantes dudas que se pudieron despejar, los investigadores esperan que próximos trabajos ayuden a develar otros secretos que les permitan aprender más acerca de esta criatura.

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