El norte de la provincia de Buenos Aires se encuentra en estado de alerta ante las proyecciones meteorológicas que anticipan la llegada de un Super Niño.
El intendente de Zárate, Lisandro Matzkin, advirtió en dialogo con el portal Corré la Voz sobre una posible crecida histórica del río Paraná, con niveles que no se registran desde hace más de 30 años.
El municipio ya trabaja en un plan de prevención junto a fuerzas de seguridad y armadas para coordinar operativos de asistencia y evacuación. La magnitud del fenómeno preocupa por la masa de agua que podría desplazarse por la cuenca del río Paraná, obligando a medidas drásticas para preservar la vida.
Comparaciones históricas
Expertos como Rodrigo Rodríguez Tornquist señalan que este episodio es más pronunciado que los de 1997 o 2015, asemejándose únicamente al ocurrido en 1877-1878.
Mientras que una anomalía tradicional de El Niño oscila entre 2 y 3 grados de temperatura por encima de lo normal, los modelos actuales reportan zonas con anomalías de entre 5 y 7 grados, un escenario calificado como “contundente” y “desafiante”.
Incertidumbre y consenso científico
Aunque más de 30 modelos confirman el fenómeno, aún no está claro dónde descargará con mayor intensidad. El ingeniero en recursos hídricos Hugo Rorman explicó que recién para julio o agosto se tendrá una definición sobre qué zonas sufrirán las mayores lluvias: la pampa húmeda, el litoral argentino o las cuencas en Brasil y Paraguay.
A pesar de la incertidumbre, las estadísticas son claras: el 90% de estos fenómenos derivan en grandes precipitaciones o crecidas extraordinarias del Paraná. Se estima que el pico de impacto se sentirá entre octubre y febrero, obligando a revisar sistemas de drenaje, canales y estaciones de bombeo.
Advertencias internacionales
La NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU.) advirtió que El Niño podría convertirse en uno de los eventos más intensos registrados. La probabilidad de que alcance la categoría de “muy fuerte” aumentó del 63% al 81% para el periodo de octubre a diciembre.
Este fenómeno se caracteriza por un aumento de las temperaturas en el Pacífico ecuatorial, que deben superar en 0,5°C el promedio durante varios meses. La NOAA también monitorea patrones atmosféricos que confirman su presencia.

Impactos esperados
Históricamente, los eventos fuertes de El Niño incrementan las lluvias en la Cuenca del Plata. Las provincias más afectadas podrían ser Entre Ríos, Santa Fe, el este de Córdoba y el norte de Buenos Aires, además de Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.
Las lluvias se presentarían en forma de tormentas intensas y crecidas de ríos durante primavera y verano. Aunque podrían beneficiar cultivos estivales tras años de déficit hídrico, también traerían riesgos:
- Inundaciones urbanas y rurales.
- Complicaciones logísticas.
- Pérdidas productivas.
Los antecedentes muestran que un mismo episodio puede tener efectos positivos en algunas regiones agrícolas y daños significativos en otras, especialmente en la región pampeana.
Riesgos adicionales
Uno de los mayores riesgos es el impacto sobre las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay, donde las lluvias en el sur de Brasil podrían aumentar los caudales y provocar crecidas estacionales hasta marzo o abril, incluso después de que El Niño comience a debilitarse.
La NOAA también advirtió que este episodio se desarrolla en un contexto de temperaturas oceánicas récord, lo que podría intensificar fenómenos extremos como olas de calor y tormentas severas.
El “Super Niño” 2026 plantea un desafío histórico para la región. La recomendación de los especialistas es clara: no paralizarse por el miedo, pero sí prepararse con medidas de prevención y coordinación interinstitucional.
La magnitud del fenómeno podría redefinir los registros climáticos de la provincia y marcar un antes y un después en la gestión de riesgos hídricos en el país.



