La Universidad de St. Andrews (Reino Unido) publicó en la revista Nature Communications una investigación que alerta sobre un fenómeno preocupante: la acidez de los océanos avanza mucho más rápido de lo previsto, especialmente en zonas costeras con afloramiento.
“Algunas zonas costeras se volverán mucho más ácidas de lo que se pensaba”, señalaron los científicos, destacando que este proceso amenaza directamente la biodiversidad marina y la economía de las comunidades que dependen de ella.
¿Qué es el afloramiento y por qué acelera la acidez de los océanos?
El afloramiento es un proceso natural en el que aguas profundas y frías ascienden cerca de la costa, trayendo consigo nutrientes… y también altos niveles de acidez.
- Estas aguas ya contienen dióxido de carbono (CO₂) acumulado en el fondo marino.
- Al mezclarse con el CO₂ atmosférico, la acidez se intensifica.
- La descomposición de organismos en el fondo libera más CO₂, que se suma al proceso.
- Al llegar a la superficie, el agua absorbe todavía más dióxido de carbono del aire.
El resultado es un círculo de acidificación acelerada, que convierte a los sistemas de afloramiento en puntos clave para entender el cambio climático.
Evidencias científicas: corales e isótopos de boro
El equipo de St. Andrews analizó el pasado marino mediante muestras de coral antiguo, cuyos esqueletos registran la historia química del océano. También utilizaron isótopos de boro para medir la acidez a lo largo del tiempo.
Al comparar estos datos con simulaciones, detectaron que en regiones con afloramiento la acidez aumenta más rápido que en zonas influenciadas únicamente por el CO₂ atmosférico.
Ejemplos destacados:
- Corriente de California (EE. UU.)
- Corriente de Humboldt (Perú)
- Corriente de Benguela (África occidental)
- Corriente de Canarias (Atlántico noreste)
En todas ellas, el cambio se siente con mayor intensidad, poniendo en riesgo tanto la biodiversidad como la economía local.
Impactos en la biodiversidad y las comunidades
La acidificación oceánica afecta directamente a peces, moluscos y especies que sostienen la cadena alimentaria. Esto amenaza la pesca artesanal, la alimentación y el trabajo de millones de familias.
Los investigadores advierten que el pronóstico es complejo: las influencias humanas se mezclan con las fuentes naturales de acidez, dificultando la predicción de cómo responderán los sistemas de afloramiento al cambio climático.

El océano como regulador climático
Más allá de la biodiversidad, los océanos cumplen funciones vitales para el planeta:
Regulación climática
- Sumidero de calor y carbono: absorben gran parte del CO₂ y del calor atmosférico.
- Control del ciclo del agua: regulan la circulación atmosférica y la formación de nubes y precipitaciones.
Salud de los ecosistemas marinos
- Disponibilidad de oxígeno: aguas frías transportan más oxígeno, esencial para la vida marina.
- Productividad y nutrientes: las aguas cálidas superficiales facilitan el transporte de nutrientes a zonas de alta productividad.
- Biodiversidad: ecosistemas sensibles como los arrecifes de coral sufren daños irreversibles con el calentamiento excesivo.
Prevención de eventos extremos
- Tormentas más fuertes: el aumento de la temperatura del mar intensifica huracanes y ciclones.
- Acidificación oceánica: el exceso de CO₂ puede llevar a la extinción de especies incapaces de adaptarse.
Soluciones y acciones cotidianas
El destino de las costas no depende solo de la ciencia, sino también de las acciones diarias. Tecnologías verdes como los vehículos eléctricos o las bombas de calor ayudan a reducir las emisiones de CO₂, frenando la acidificación del mar.
Cada avance tecnológico impacta directamente en los océanos, que actúan como termómetro global del planeta. Cuando el mar se vuelve más ácido, la alerta no es solo para científicos: es un llamado para toda la sociedad.
La acidificación acelerada en zonas de afloramiento es una señal clara de que el cambio climático afecta tanto a los ecosistemas como a las comunidades humanas. Proteger corrientes como la de California, Humboldt, Benguela y Canarias es clave para conservar la biodiversidad, el trabajo y la alimentación de millones de personas.
El océano nos recuerda que cuidar el ambiente es una tarea compartida: prevenir daños mayores en la vida marina es responsabilidad de todos.



