El Delta tiene la primera lancha veterinaria móvil

La médica veterinaria del Delta del Paraná es Leila Peluso, quien atiende en su lancha veterinaria, un desafío con grandes dificultades en el día a día laboral.

Dice Leila: “Mi familia tiene una casa de fin de semana en la zona de Tigre y cuando me recibí los vecinos me pedían que atienda a sus mascotas. En un principio venía solo por ellos pero, de a poco, comencé a tener más clientes y de ahí surgió la idea de dedicarle más tiempo a los trabajos en la isla. Hoy por hoy, vivo en el Delta y trabajo cinco días aquí y uno en el continente”.

Mi tiempo de trabajo depende de las horas luz porque intento no navegar de noche y, como la zona es muy amplia, trabajo con turnos para poder organizarme los recorridos que incluyen la Primera, Segunda y Tercera Sección. Además, cada mes y medio voy a la isla Martín García”.

La principal adversidad es el factor climático, la lluvia, la sudestada, o el agua baja que me impide ingresar en lugares donde hay arroyos de muy poca profundidad. Otro gran inconveniente son las grandes distancias porque a veces me llaman por una urgencia y, dependiendo del lugar en el que me encuentre, puede que demore hasta dos horas en llegar”.

Me dedico a pequeños animales pero aquí es como el campo, y hay un poco de todo, así que también tengo conocimientos que me permiten atender animales de granjas como gallinas, cabras y caballos y vacas, en menor medida. Además, aunque no está permitido, aquí todavía está la costumbre de tener carpinchos y nutrias por lo que también me ha tocado atenderlos”.

Los casos más típicos por los que me llaman son picaduras o mordeduras por yarará, heridas de perros por mordeduras de carpinchos, casos de dioctofima renal, lo mayor que saqué fue de 40 ejemplares de dioctofima de un perro de 12 kilos, y también trabajo con muchos casos de dirofilaria”.

Leila comenta que después de una sudestada suelen aparecer animales marinos perdidos que requieren de ayuda para volver a su hábitat natural.

Hace unas semanas ayudé en el rescate de un elefante marino perdido en el Delta al que tuvimos que estabilizar, para que no se lastime ni lastime a la gente que ayudó en el rescate, y, mediante una red en la cabeza y una bolsa arpillera grande, lo pudimos transportar de una forma segura, para el animal y para todos. Luego, lo llevamos hasta la costa donde nos estaban esperando con una camioneta de Fundación Temaikén para hacerle los primeros auxilios y después lo llevaron a Fundación Mundo Marino. Finalmente, y ya hace unos días el animal fue reinsertado”.

“El objetivo para el futuro es poder contar con una lancha que tenga más comodidades e instalar una veterinaria fija en la isla, con atención las 24 horas y sala de internación”.

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