Elaboran una cartografía de la agroecología marplatense

Con el foco en modelos alternativos de producción hortícola en el partido de General Pueyrredón, el segundo cinturón frutihortícola más importante del país, dos investigadoras de la ciudad trabajan en la elaboración de un mapa de productores “agroecológicos”.

María Laura Zulaica (doctora en Geografía) y Celeste Molpeceres (magister en Agroeconomía) forman parte de un equipo interdisciplinario formado por el Conicet, el INTA y la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP).

Juntas se encuentran realizando un mapeo de productores hortícolas ‘agroecológicos’ en el partido de General Pueyrredón con el fin de generar una base de datos georeferenciales que permita aportar información de acceso abierto, sistematizado y actualizado para los productores, según contaron.

Molpeceres explicó que en el cinturón frutihortícola de Mar del Plata “los productores agroecológicos hoy en día están llevando a cabo una tarea con lógica comercial o simplemente una forma de consumo y de vida que los une en el rechazo del uso de agroquímicos”.

En este sentido, indicó que su línea de investigación apunta a “conocer la promoción, el modelo y la productividad del trabajo que hacen más de 30 productores del distrito que se encuentran en la zona de Sierra de Los Padres, Playa Los Lobos, Acantilados y Chapadmalal, con el objetivo de conocer las tendencias y aspectos ligados a la producción hortícola”.

Así, recorriendo esos sembradíos, la becaria descubrió que “muchos productores en espacios de 6 hectáreas o un terreno de 20 metros por 6, cultivaban hortalizas de estación en especial verduras de hojas verdes como espinaca, lechuga, acelga, coles, tomates y hasta trigo o girasol en pequeña escala, sin el uso de los agroquímicos y cumpliendo las reglas de la agroecología”.

“Algunos de ellos lo hacen para su propio consumo, mientras otros para comercializarlos en bolsones”, explicó la investigadora a Télam y agregó: “Justamente, el contexto que impuso la pandemia de coronavirus permitió que el mismo productor esté mucho más cerca del consumidor, ya que muchas familias aprendieron a comer productos de estación y frescos que les llegan a la puerta de su casa semanalmente”.

Molpeceres contó se siente muy identificada con este trabajo, ya que sus abuelos y sus padres tuvieron en pequeña escala producción de verduras: “Hoy a mi familia quiero ofrecerle la posibilidad de consumir ese tipo de alimentos y creo que esa es mi principal motivación para que yo realice este trabajo de los modelos alternativos de producción”.

Para la becaria, la investigación que encabeza “permitirá obtener datos inexistentes en este momento, contribuyendo a revalorizar los saberes de los agricultores y a socializar experiencias exitosas aplicadas al sistema productivo y comercial”.

Además, “esta información, en el marco de un proyecto de promoción de la agroecología a nivel nacional, podría contribuir a fortalecer el sector y a facilitar la toma de decisiones para la resolución de problemáticas locales, como es el conflicto por las fumigaciones, que persiste desde hace casi dos décadas”, puntualizó.

Con la llegada del coronavirus al país, Molpeceres descubrió que “muchas personas han comenzado a realizar sus pequeñas huertas en los patios y jardines de sus casas o en pequeñas macetas para el consumo inmediato y cotidiano”.

Y en ese sentido, destacó que tanto el Gobierno de la provincia de Buenos Aires como el de la Nación “están trabajando mucho en la promoción de la agroecología y llevando poco a poco programas concretos que nunca habían existido”.

Para ella, la tarea de registro de productores redundará en que, en un futuro cercano, esos productores “tengan la posibilidad de acceder a un crédito o préstamo para poder realizar mejor su labor”.

En representación de INTA participan del proyecto Marisa Rouvier, Laura Cendon y Paula Barral.

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