Río Negro avanzó con determinación hacia un futuro energético más limpio. Con el parque eólico de Pomona en plena operación desde 2019, la provincia dio los primeros pasos concretos para posicionarse como un actor relevante en el mapa nacional de energías renovables. Este desarrollo permitió abastecer de electricidad sustentable a más de 125.000 hogares y evitar emisiones contaminantes a gran escala.
La generación de energía eólica se convirtió en una herramienta estratégica para la provincia, no solo por su aporte ambiental, sino también por el potencial de diversificación económica. Actualmente, otros proyectos están en marcha en distintas etapas, desde estudios iniciales hasta autorizaciones formales dentro del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM).
Entre las propuestas con mayor proyección se encontró el parque eólico Cerro Policía, vinculado al ambicioso plan de hidrógeno verde, que previó una potencia instalada de 300 megavatios en su primera fase. La empresa Fortescue Industries avanzó en la actualización del Estudio de Impacto Ambiental, etapa clave para su habilitación definitiva.
Por otro lado, desarrollos como La Bombilla y Los Frutales continuaron en fase de anteproyecto, mientras que Entre Lomas, IDUN, Energía Pura y Vientos Choele I obtuvieron el aval oficial para operar dentro del sistema energético nacional.

Parque eólico Pomona: energía que sopló el cambio
El parque eólico Pomona marcó un antes y un después en la historia energética rionegrina. Ubicado en el Valle Medio y desplegado sobre 1.300 hectáreas, se convirtió en el primer complejo de su tipo en la provincia. Con 29 aerogeneradores de última generación y una capacidad instalada de 113 MW, su impacto ambiental y energético resultó significativo.
Además de generar energía limpia, Pomona permitió evitar anualmente la emisión de casi 191.000 toneladas de dióxido de carbono, contribuyendo a mitigar los efectos del cambio climático. Su implementación se inscribió en el marco del programa nacional RenovAR y fue operada por la empresa Genneia.
Este modelo se transformó en un ejemplo concreto de cómo las energías limpias pueden integrarse al desarrollo regional. Con más parques en camino, Río Negro reforzó su compromiso con la transición energética, apostando a un horizonte más sustentable, resiliente y libre de combustibles fósiles.

Argentina, un país con todos los condimentos para prosperar en la energía eólica
Argentina contó con condiciones excepcionales para el desarrollo de la energía eólica. Sus extensas llanuras, particularmente en la región patagónica, ofrecieron vientos constantes y de alta velocidad durante gran parte del año, lo que permitió un aprovechamiento eficiente de esta fuente renovable. Algunas zonas del sur del país llegaron a registrar velocidades promedio superiores a los 9 m/s, muy por encima de los estándares internacionales.
La amplitud territorial del país también favoreció una distribución geográfica diversificada de los parques eólicos, reduciendo la dependencia de fuentes fósiles y mejorando la estabilidad del sistema eléctrico nacional. A esto se sumaron factores como baja densidad poblacional en las áreas de mayor potencial y una red de transmisión en expansión, claves para acompañar el crecimiento del sector.
Gracias a esta combinación de recursos naturales y planificación, Argentina se posicionó entre los países con mayor proyección eólica de América Latina. Esta ventaja estratégica representó una oportunidad concreta para avanzar hacia una matriz energética más limpia, resiliente y alineada con los compromisos ambientales globales.



