Amazonas: protegen áreas para evitar la deforestación

Áreas estrictamente protegidas como parques nacionales y reservas biológicas han sido más eficaces en la reducción de la deforestación en la selva amazónica que las llamadas áreas de uso sostenible que permiten la extracción de recursos controlada, según han detectado investigadores de la Universidad de Michigan (Estados Unidos).

 
Además, las áreas protegidas establecidas principalmente para salvaguardar los derechos y el sustento de los indígenas se realizaron especialmente bien en lugares donde las presiones de deforestación son altos, por lo que todas las formas de protección exitosas limitan la deforestación, señala el estudio de la Universidad de Michigan, publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.
 
“Tal vez la mayor sorpresa es la constatación de que las tierras indígenas obtienen los mejores resultados cuando se trata de reducir la deforestación en contextos de presión alta de deforestación”, afirma Arun Agrawal, profesor de recursos naturales en SNRE y coautor de este investigación.
 
“Muchos observadores han sugerido que la concesión de una autonomía sustancial y los derechos sobre la tierra a los pueblos indígenas sobre vastas extensiones de tierra en el Amazonas dará lugar a altos niveles de deforestación porque los grupos indígenas quieren tomar ventaja de los recursos de que disponen”, agrega Agrawal. No obstante, asegura que este estudio muestra que tales temores están fuera de lugar.
 
La prevención de la deforestación de las selvas tropicales es una meta para conservar la biodiversidad y, más recientemente, para reducir las emisiones de carbono en la Amazonia brasileña, que abarca una superficie de casi 2 millones de kilómetros cuadrados.
 
Tras las altas tasas de deforestación del Amazonas entre 2000 y 2005, Brasil logró una reducción radical en la segunda mitad de la década pasada. Aunque parte de estas reducciones se atribuyen a la disminución de los precios de los productos básicos agrícolas, los análisis recientes muestran también que las políticas regulatorias del Gobierno, incluyendo un aumento drástico de las actividades de aplicación y la ampliación y el fortalecimiento de redes de áreas protegidas, contribuyeron de manera significativa a las reducciones observadas.
 
En su estudio, los investigadores de la UM y sus colegas utilizaron nuevos sensores remotos basados en conjuntos de datos de 292 áreas protegidas en la Amazonia brasileña, junto con un análisis estadístico sofisticado, para evaluar la eficacia de diferentes tipos de áreas protegidas. Se consideraron tres categorías de áreas protegidas: áreas estrictamente protegidas, zonas de uso sostenible y tierras indígenas.

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