La primavera de 2025 ha batido todos los récords en el Reino Unido, posicionándose como la más cálida y soleada jamás registrada desde el inicio de la medición en 1884, según la agencia meteorológica nacional. Además, ha sido la más seca en Inglaterra en más de un siglo, lo que agrava la crisis hídrica que enfrenta el país.
Tras dos años de precipitaciones torrenciales que provocaron graves inundaciones, el panorama ha cambiado drásticamente, recordando los extremos de 2021 y 2022, cuando el país experimentó:
- Temperaturas superiores a los 40°C, por primera vez en la historia.
- Declaraciones de sequía en varias regiones.
- Emergencias ambientales, como incendios forestales y pérdida de viviendas debido al fuego.
La creciente inestabilidad climática
La meteoróloga Jess Neumann, experta en hidrología de la Universidad de Reading, señala que el clima en el Reino Unido se ha vuelto más caótico y extremo.
«Cada vez es más común experimentar olas de calor que superan los 30°C, lluvias torrenciales y tormentas que generan inundaciones repentinas. Pasamos de semanas de sequía a eventos climáticos intensos que el suelo seco no logra absorber», explicó en diálogo con elDiario.es.
Escasez de agua: un problema que la población ya percibe
Neumann enfatizó que los británicos han empezado a tomar conciencia de los efectos del cambio climático.
«La percepción de que Inglaterra es un país con lluvias constantes y recursos hídricos ilimitados está desapareciendo. Ahora enfrentamos problemas reales con el suministro de agua en varias regiones», alertó.
La falta de precipitaciones ha expuesto fallas en la gestión del agua y ha generado un déficit hídrico que afecta a comunidades y a la infraestructura nacional.
La necesidad de nuevas infraestructuras hídricas
Una de las soluciones propuestas por el Gobierno es la construcción de nuevos embalses, un plan que estuvo paralizado durante años debido a:
- Falta de inversión pública.
- Resistencia de comunidades locales al impacto en el paisaje.
- Dificultades burocráticas y escasez de trabajadores en el sector de construcción.
Proyectos de embalses para asegurar el suministro
El Gobierno ha declarado de interés nacional la construcción de dos embalses en áreas de sequía extrema:
- East Anglia (listo para 2036).
- Lincolnshire (previsto para 2040).
Otros nueve proyectos en Londres y el sur de Inglaterra tienen una fecha estimada de finalización para la década siguiente.
Actualmente, más del 65% de la población inglesa vive en zonas donde el abastecimiento de agua está en riesgo.
El embalse de Fens, en East Anglia, está ubicado en la región más árida del Reino Unido, donde se han proyectado nuevas urbanizaciones. Sin embargo, la falta de agua ha sido un obstáculo para el desarrollo urbano, que ahora el Gobierno busca resolver con infraestructuras de almacenamiento hídrico.
Gestión privada del agua y sus fallos estructurales
Más allá de los embalses, el Reino Unido enfrenta una crisis hídrica que incluye la administración del agua, ya que todo el proceso de abastecimiento está en manos de empresas privadas bajo monopolios regionales.
Desde la liberalización total del sector en la década de 1980, impulsada por Margaret Thatcher, el país ha experimentado una recurrente falta de inversión debido a la gestión de fondos extranjeros, provenientes de:
- China.
- Canadá.
- Abu Dhabi.
- Australia.
El organismo regulador ha impuesto multas recurrentes por la contaminación de ríos con vertidos domésticos e industriales, responsabilizando a las corporaciones de la crisis ambiental.
Thames Water: una empresa al borde del colapso
La compañía Thames Water, que gestiona el suministro y tratamiento de aguas en la cuenca del Támesis, enfrenta una crisis financiera grave.
Recientemente, recibió una multa de 122 millones de libras (145 millones de euros) por incumplimientos ambientales, al tiempo que acumuló una deuda de 19.000 millones de libras (22.000 millones de euros).
La empresa, propiedad de fondos de pensiones internacionales, ha priorizado el pago de dividendos en lugar de invertir en infraestructura básica, poniendo en peligro el suministro de agua potable.
El Gobierno evalúa la posibilidad de intervenir en la gestión de Thames Water, evitando el colapso de la compañía y garantizando la continuidad de los servicios esenciales.
El Reino Unido ante una crisis hídrica sin precedentes
El país enfrenta un panorama incierto, donde el cambio climático, la falta de inversiones en infraestructura y la gestión privada del agua han generado una crisis de abastecimiento sin precedentes.
Las próximas décadas serán decisivas para la seguridad hídrica del Reino Unido, obligando al Gobierno y a la población a adoptar medidas urgentes para mitigar el impacto del calentamiento global y garantizar el acceso al agua potable.
Foto de portada: Oli Scarff/AFP/Getty



