Invasión de polillas negras en el norte de Buenos Aires: alertan por casos de dermatitis alérgica, ¿qué hacer y cómo prevenirla?

En medio del calor del verano, una invasión de polillas negras afecta actualmente a varias localidades del norte del conurbano bonaerense.

Allí, estos insectos alergénicos generaron numerosos casos de dermatitis en personas que entraron en contacto con ellos.

Se trata de la especie Hylesia nigricans, o «gusanos quemadores», que luego se transforman en mariposas enormes y oscuras que aparecen durante el verano.

En la Provincia de Buenos Aires, estas se encuentran más que nada al norte del AMBA, en zonas de alta humedad.

En realidad, explican los expertos, el insecto en sí no muerde, ni pica, sino que lo que genera las reacciones alérgicas son los pelos microscópicos que liberan como mecanismo de defensa.

Invasión de polillas negras en Buenos Aires
Invasión de polillas negras en Buenos Aires

Zona norte bajo alerta por la invasión de polillas negras

La invasión de polillas negras de los últimos días se concentró principalmente en los municipios de Tigre y Escobar, con abundante vegetación.

En particular, los barrios cercanos al Delta y zonas residenciales con piletas reportaron la mayor cantidad de casos.

En este sentido, el área de Salud del municipio de Tigre confirmó la presencia masiva de estas polillas.

«Es común en esta época del año para estas zonas. Son muy alergénicas las partículas que liberan en forma defensiva», indicaron desde el organismo.

«Las ronchas son como si fueran picaduras de una araña chiquita, una al lado de la otra, mucha cantidad. Son rojas y pican mucho», contó Gimena, una vecina de Escobar cuya hija de dos años presentó sarpullido en todo el cuerpo.

Cómo actúa el insecto

En realidad, las polillas negras que invaden el AMBA no realizan picaduras directas, sino que desprenden pelos urticantes fácilmente a modo de protección.

Luego, estos quedan adheridos a piel, ropa y sábanas, provocando reacciones inflamatorias.

Invasión de polillas negras en Buenos Aires
Invasión de polillas negras en Buenos Aires

«No es una picadura, sino que genera una dermatitis de contacto por los pelos microscópicos que tienen la larva y la polilla adulta en su cuerpo», explicó la dermatóloga Luciana Acosta.

En esta invasión, las polillas negras se ven especialmente atraídas hacia fuentes de luz. Por ello, las piletas iluminadas durante la noche se convirtieron en puntos críticos de contacto accidental.

La expansión geográfica del fenómeno de invasión de polillas negras

La invasión de polillas negras representa un fenómeno en expansión. «Lo llamativo es que no éramos una zona endémica, sino que era más frecuente en el litoral«, explicó Acosta.

Las larvas se forman a partir de septiembre, y en enero se transforman en mariposas. Este verano, el problema volvió a repetirse con mayor intensidad en áreas que antes no eran afectadas.

«Hace unos años, empezó en la zona del Delta y ahora se está trasladando para las zonas de Escobar, Pilar, lugares con mucha vegetación«, agregó la médica especialista.

Los síntomas y su tratamiento

La reacción alérgica varía según cada persona, aunque la mayoría desarrolla alguna manifestación. Los síntomas principales incluyen:

  • Enrojecimiento de la piel
  • Picazón intensa
  • Manchas o ronchas
  • Sensación de ardor
  • Inflamación local

«Los síntomas suele ser enrojecimiento, picazón intensa, manchas o ronchas, sensación de ardor o inflamación local», detalló Acosta.

El cuadro dura entre siete y 14 días, no es contagioso y con tratamiento adecuado los síntomas se controlan bien.

dermatitis por polillas negras en Buenos Aires

El tratamiento consiste en cremas con corticoide y jarabe antihistamínico. Ante síntomas leves, se debe lavar la zona con agua fría y consultar en un centro de salud.

Para evitar el contacto durante esta invasión de polillas negras, los expertos recomiendan no prender las luces del jardín de noche ni dejar ropa colgada afuera.

«Lo más sugerible es evitar tocarlas y dejar que vuelen solas», indicaron desde Salud de Tigre. Si se ve el insecto muerto, tampoco recomiendan acercarse porque aún contiene los pelos urticantes.

En caso de contacto directo, enjuagar bien la zona y cambiar la ropa. «Tratar de lavar con agua y jabón. En lo posible, no frotarse, rascarse ni ponerse alcohol», concluyó Acosta.

Ante reacciones generalizadas o dificultad para respirar, se debe concurrir de emergencia a un efector de salud cercano para tratamiento inyectable.

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