Miles de nidos vacíos encienden el alerta en Punta Tombo

El nacimiento de pingüinos podría ser menor esta temporada en la reserva continental de Punta Tombo. Y además, podría retrasarse. Una gran cantidad de nidos vacíos a la altura del segundo puente del sendero turístico dio el alerta. Para los especialistas consultados por Clarín existen varias razones: las inusuales lluvias de octubre en la zona, el empetrolamiento de los dos años anteriores y la falta de comida: los machos deben recorrer entre 200 y 400 kilómetros en el mar para encontrar anchoíta, el alimento preferido por la importante cantidad de proteínas que tiene.

 
La de Punta Tombo es la reserva continental más importante del pingüino de Magallanes. Está a 105 kilómetros de Trelew y es uno de los recursos turísticos más importantes de Chubut. Los pingüinos llegan para reproducirse y cambiar el plumaje en septiembre. Y permanecen hasta fines de marzo, cuando vuelven al sur de Brasil. Recorren 8 mil kilómetros por el Atlántico. Viven en pareja y son monogámicos.
 
Según e l jefe de guardafaunas de Punta Tombo, Jorge González, e n este momento hay en la reserva 200 mil parejas. Cada hembra pone dos huevos. Y a mediados de noviembre comienza el nacimiento de los pichones. Con suerte, uno sobrevive. Para los científicos consultados, esta temporada podría haber un 30% menos de nacimientos por la gran cantidad de nidos abandonados: no llegarán a los 70 mil cuando en temporadas normales nacen alrededor de 100 mil pichones .
 
“Los cambios de las corrientes marinas y la importante presencia de barcos pesqueros que nadie controla en la zona de la reserva hizo que los cardúmenes de anchoita se corran hacia el norte. Y por la sobrepesca, tampoco hay langostino, un alimento que el pingüino también consume. Entonces, la búsqueda de alimento se hace cada vez más complicada. Y las parejas prefieren alimentarse y no llegar al nido, poner los huevos y realizar la incubación”.
 
Una recorrida por la reserva permite observar los nidos vacíos. Algo inusual en esa zona ya que están muy cerca del mar.
 
En 2010 y 2011 una considerable cantidad de ejemplares llegó empetrolado. Y debieron ser recuperados en una clínica improvisada en el zoológico de Rawson. Muchos jóvenes voluntarios colaboraron para sacarles el petróleo a los pingüinos para evitar que mueran. Es que el petróleo metido en las plumas y la cola bloquea el calor que llega al cuerpo. Y pueden morir de frío. Esto hizo que los machos demoraran la llegada a la reserva. Y en 2011 ocurrió con las hembras. El poco control sobre barcos que derraman petróleo a lo largo del recorrido del pingüino puede resultar peligroso para la especie.

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