Nuevos enfoques para la Agricultura: el rol de la Biodiversidad

La efeméride se conmemora cada 22 de mayo por el aniversario de la aprobación del Convenio sobre la Diversidad Biológica, firmado en 1992. La Asamblea General de Naciones Unidas fijó la fecha con el fin de “informar y concienciar a la población y a los Estados sobre las cuestiones relativas a la biodiversidad”.

Pero en su último informe sobre biodiversidad, la ONU advierte sobre la pérdida masiva de especies debido a la acción del hombre: un millón de especies de animales y plantas están amenazadas de extinción. También advierte de la necesidad de tomar medidas urgentes que involucren cambios radicales en la producción y el consumo de alimentos.

El suelo como reserva de biodiversidad

La ‘Biodiversidad’ hace que los ecosistemas funcionen y les brinda estabilidad y resiliencia ante variaciones externas” explica Martin Oesterheld, Investigador Superior del CONICET y Profesor de Ecología, de FAUBA, sobre el rol de la biodiversidad en la naturaleza. Es decir, un ecosistema más biodiverso sobrevive y responde mejor a las perturbaciones.

César Belloso, productor miembro de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) comenta que, en un sistema agropecuario, el foco de la Biodiversidad está puesto en el suelo (microorganismos, nematodos, lombrices, insectos, hongos, entre otros) en interacción con los cultivos, y adelanta “en la medida que se pierde diversidad se pierde sustrato y sustento para las poblaciones de organismos del suelo, y funcionalidad”.

La Biodiversidad en los paisajes agropecuarios

Los agroecosistemas son parte de la biodiversidad del planeta. Oesterheld indica que si bien suelen ser menos diversos, el balance entre los distintos sistemas productivos, cultivos, y usos de la tierra a escala regional hacen a la biodiversidad. “Se puede ver desde un satélite, en auto, caminando, o haciendo el ADN de cada metro cuadrado de suelo”, ejemplifica.

La diversidad e intensidad de cultivos en la rotación son prácticas aliadas para mantener raíces vivas y así alimentar un sistema diverso – sostiene Belloso – tanto por encima del suelo como por debajo. La biodiversidad subterránea suele pasar desapercibida, pero las casi 3000 especies de bacterias que pueden habitar un suelo son clave para mantener la salud y subsistencia de cualquier agroecosistema. Esos microorganismos nos alimentan y protegen de enfermedades, tal como nuestra flora intestinal. De hecho, la vida en el suelo será la apuesta fuerte del próximo Congreso Aapresid “Siempre vivo, Siempre diverso”.

Un agroecosistema más biodiverso, ¿es más productivo?

Oesterheld advierte que el concepto de productividad es complejo, y depende de muchos factores. Lo que sí es seguro es que “mientras más diverso es un agroecosistema, la productividad y otras funciones ecosistémicas se hacen más estables en el tiempo”.

Sobre eso, Belloso da un ejemplo concreto: “hacer 2 cultivos en un año en que llueven 700 mm en lugar de 1000 puede ser menos productivo en kg grano/ha., pero no es un año perdido, porque una mayor actividad biológica deriva en mejores propiedades y salud del suelo, que en agricultura en el mediano a largo plazo se traducen en productividad”.

Agricultura aliada de la Biodiversidad

Con experiencia en implementar sistemas diversos e intensos hace ya más de 30 años, Belloso puntualiza que el grado de conocimiento es crucial para adoptar decisiones de manejo en pos de una mayor Biodiversidad. Y señala que en campo propio es más fácil invertir en biodiversidad que en campo arrendado. Pero “en la medida que uno tenga un buen entendimiento con el dueño del campo y logre compartir esa visión se pueden implementar de la misma manera que en campo propio”, asegura.

El productor comenta que, si bien la construcción colectiva y difusión del conocimiento de asociaciones como Aapresid es clave para fortalecer esquemas más biodiversos, las políticas públicas deberían apuntar a estimular una mayor diversidad para balancear la producción con el cuidado del ambiente.

Hay que entender que “la agricultura se nutre de la biodiversidad y cada pérdida de biodiversidad es una pérdida también para la agricultura”, cierra Oesterheld.

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