Un reciente informe de la Fundación Humedales/Wetlands International reveló que el Delta del Paraná —uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad de Argentina— ya registra 8.944 kilómetros de terraplenes construidos sobre sus islas y cauces.
La cifra es apenas superior a los 8.851 kilómetros del cuerpo principal de la Gran Muralla China, lo que da dimensión de la transformación silenciosa y fragmentada de este entorno anfibio.
El impacto: drenajes modificados y pérdida de conectividad ecológica
El estudio, titulado “Áreas endicadas, terraplenes y urbanizaciones cerradas en el Delta del Paraná. Actualización 2025”, señala que:
- Se identificaron 694 endicamientos
- La superficie afectada asciende a 2.582 km², el 14,04 % del Delta
- En Buenos Aires, el valor se eleva al 28,7 %
“Los terraplenes secan áreas que deberían ser anfibias, modifican los patrones de drenaje y reducen la capacidad natural de los humedales para regular inundaciones y conservar biodiversidad”, advierten desde la Fundación.
Los expertos también señalan que las obras clandestinas y las urbanizaciones alteran la conectividad de los paisajes, dificultando el desplazamiento de especies y el flujo de agua entre ambientes.
Ganadería y urbanización: dos dinámicas sobre el Delta
La expansión de los terraplenes tiene dos orígenes principales:
- En las islas de Entre Ríos y Santa Fe, se vincula a la producción ganadera intensiva, que requiere el secado de lagunas y arroyos
- En el Delta bonaerense, el problema creció por la creación de barrios cerrados y urbanizaciones privadas, especialmente desde la pandemia
“A partir de 2020 se observó una ‘tercera ola’ de urbanización cerrada, y hoy hablamos de una ‘cuarta ola’ marcada por jóvenes que eligen vivir cerca de la naturaleza sin considerar el impacto ambiental”, señala el informe.
Humedales como esponjas naturales en riesgo
La bióloga Nadia Boscarol recordó que los humedales cumplen funciones clave para las ciudades ribereñas: “Absorben excedentes hídricos, regulan inundaciones y ofrecen hábitat a decenas de especies. Cuando se alteran, esa esponja natural colapsa”.
De hecho, el informe relaciona las inundaciones recientes en ciudades como Vera y Bahía Blanca con la pérdida funcional del ecosistema deltaico. El monitoreo también detectó un incremento del 4,9 % en el área alterada, lo que confirma una tendencia en alza.
Mapeo territorial y planificación ausente
El relevamiento cubrió 34.618 km², de los cuales el 56 % corresponde al Delta del Paraná y el resto a cuencas bonaerenses. Allí se observa no solo el avance de obras, sino también la ausencia de políticas efectivas, incluso de presencia humana tradicional como los pescadores isleños.
La Fundación financió además una investigación para “mapear la ausencia”, una forma de identificar los vacíos institucionales y comunitarios que han facilitado esta transformación.
Foto de portada: Fundación Humedales/ Wetlands International



