Creer o compostar, un mundo sin basura

Es un tiempo para celebrar que la vida orgánica cicla, que gestionar los residuos orgánicos es muy simple y que cualquier persona puede hacerlo.

Al hacerlo, nos ocupamos del 50 por ciento de nuestros residuos (en Argentina se calcula que las personas generamos 1 kilo de residuos por día y que la mitad son orgánicos), dejamos a los reciclables y reutilizables limpios y obtenemos como resultado abono para la Tierra. Macetas, canteros y huertas fertilizados ecológicamente.

Demasiadas personas no lo saben, no conocen cómo pueden realizar esta tarea tan simple. Por eso, Compostar sale a su encuentro y a compartirles las diversas maneras en que pueden hacerlo en sus casas, aunque sea en departamentos sin espacio al aire libre.

Y se reunirá con municipios, con organizaciones de la sociedad civil, instituciones educativas y organismos gubernamentales, para generar soluciones colectivas, para generar políticas públicas e incentivar a la separación en origen de los residuos (organizarlos ahí mismo donde se generan). Esto significa la reducción del transporte hacia basurales, reduciendo el consumo de combustibles, y al disminuir el material orgánico que va a los rellenos sanitarios, evitamos que la basura se pudra.

También participan investigadores del CONICET, del INTA e INTI, que suman su saber en relación al compostaje agropecuario, industrial, de lodos cloacales (el resultado del tratamiento de las aguas grises) y forestal.

Todos los días hay talleres para principiantes en su perfil de Instagram y organiza tres mesas para profundizar en la cultura regenerativa: Compostaje, reciclaje, producción y consumo, sobre el suelo y un seminario para municipios.

“Creemos que el compostaje es una costumbre indispensable que debemos incorporar en el marco de la construcción de una cultura del cuidado. Somos naturaleza, es hora de comenzar a vivir como agentes vitales integrados a sus ciclos”, afirman.

Compostar organizadamente propone todas estas soluciones:

  • Reducir para luego extinguir los basurales.
  • Al retirar la materia orgánica de los residuos, todo el resto es reciclable o debería ser reutilizado por otras industrias.
  • Crear abonos orgánicos, para huertas, macetas, incluso para la regeneración de suelos degradados.
  • Reducir los gases de efecto invernadero. Al compostar en casa se evita que la materia orgánica viaje hasta la disposición final. Kilómetros y kilómetros recorridos por camiones, y la reducción de la putrefacción en los basurales, que también liberan gases de efecto invernadero, y atraen vectores de enfermedades.
  • Recuperar lo que es alimento y se está tirando, y compostar lo que es residuo.
  • Entrar en contacto con la Tierra. El 93 por ciento de la población argentina vive en zonas urbanas y no tenemos la costumbre de tocar la tierra con nuestras manos. Aprender a compostar te lleva a ese encuentro. Te devuelve un poco a la Pachamama, te transforma en un agente regenerativo de la Vida.
  • Comprender la importancia de los insectos, de las bacterias y los hongos, aliados indispensables en la trama de la vida. Reconciliarnos con los bichos.
  • Conocer la vida de los microorganismos también nos hace reflexionar sobre nuestra propia existencia.
  • Ocuparnos del compostaje con seriedad puede ser el nacimiento de una nueva industria sana, verde.
  • Una industria y un sector esencial de los procesos productivos, domésticos y comunitarios.
  • Desarrollar estudios, incentivar la investigación, desarrollar una nueva cultura, una costumbre colectiva.

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