Las ranas arborícolas cubanas, que pueden crecer tan grandes como la palma de su mano, compiten con las ranas arborícolas nativas por refugio y crean una serie de molestias para las personas.
Las egagrópilas son bolas de restos alimenticios no digeridos y regurgitados por aves. Una investigadora del CONICET encabezó el trabajo de preparación y descripción del fósil.