Es el segundo más grande de Bolivia, pero ya no queda agua y sin ella, tampoco vida. Los habitantes aymaras relataban que el vaso se llenaba cada 50 años, pero los expertos creen que ya no sucederá
Los impactos de la bajante del Paraná ya se sienten en sectores críticos de la actividad productiva y preocupa a expertos y autoridades. Se trata de un fenómeno complejo, multicausal, que se perfila como histórico.