Destinos inaccesibles pero no imposibles

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Nadie podría descubrir todas nuestras coordenadas tras una cita, ni un año, ni quizás una vida. Algo similar ocurre con el mundo: tantos países, tantos rincones y, sin embargo, siempre nos quedará la certeza de que aún quedan muchos destinos inaccesibles, rincones protegidos por árboles centenarios, tribus desconocidas y mares prístinos, tan recelosos de ser descubiertos por el turismo de masas.

Te invitamos a soñar con todos esos lugares que no suelen aparecer en las guías de viaje y que invitan a salirse de los circuitos establecidos para entregarse a nuevos mapas que, como nuestro interior, también merecen ser descubiertos.

Pico de Santo Tomé (Sao Tomé e Príncipe)

Mientras los instagrammers se agolpan frente a la roca de Sigiriya, en Sri Lanka; nuestro Teide; o la Montaña Arcoíris de Perú, otra elevación susurra en mitad del océano Atlántico aguardando su momento.

El Pico de Santo Tomé (2024 m) es la montaña más elevada del archipiélago homónimo ubicado en el Golfo de Guinea y todo un icono isleño alejado de cualquier ruta por el continente africano. De faldas en forma de cafetales, corazón de volcán y piel de líquenes, el pico invita a vivir una expedición con parada obligada en Pico Mesa (1875 m) para realizar un campamento arrullado por la magia de un trópico semi virgen.

La Rinconada (Perú)

No siempre se despliega ante nosotros la ciudad más alta del mundo, en este caso La Rinconada, ubicada a más de 5.000 m de altura en el distrito de Ananea, en plenos Andes peruanos. Con una población de 6.969 habitantes, La Rinconada se encuentra cerca de una mina de oro, elemento cuyo precio aumentó a principios del siglo XXI, suponiendo un fuerte crecimiento de la población. Actividades como el andinismo –el arte de escalar Los Andes–, el esquí o el trekking de alta montaña son bienvenidos en un techo de América que no siempre acompaña la hoja de ruta durante un viaje a Perú.

Ross Ice Shelf (Antártida)

En este listado de destinos inaccesibles pero no imposibles, como si la Antártida hubiese creado una empalizada para proteger secretos que ningún explorador haya descubierto antes, la Barrera de Hielo de Ross es un campo gélido de hasta 800 km de longitud ubicado en la Dependencia de Ross.

El país más cercano, Nueva Zelanda, reclama desde hace años este conjunto de glaciares e islotes de hielo entre cuyas dunas se cuelan los suspiros de algún campo de estrellas que busca tocar la Tierra.

Ittoqqortoormiit (Groenlandia)

Groenlandia es uno de los pocos países en el mundo que aún evocan la magia de las grandes expediciones. Y lugares tan impronunciables como Ittoqqortoormiit son buena prueba de ello. Un pueblecito de colores donde viven tan solo 350 habitantes y el único resquicio de humanidad en un radio de 800 km. sin nada más que montañas remotas y rebaños de bueyes. Para acceder, la forma más “rápida” consiste en tomar un vuelo desde Akureyri, al norte de Islandia, y realizar un último tramo hasta Constable Point, desde el que parte un helicóptero que te permitirá descubrir a vista de gaviota un mar de icebergs.

Tuamotu (Polinesia francesa)

Los paraísos de los Mares del Sur hablan de secretos ancestrales, playas de ensueño, leyendas tiki y archipiélagos con destinos inaccesibles como el de las Tuamotu. Ubicado al este de las islas de la Sociedad, este territorio administrado por Francia cuenta con hasta 78 islas que evocan una fantasía coralina de hasta 885 km2, restos de locomotoras diseminados en una vegetación exuberante y ensenadas que conforman una postal digna de cuento polinesio.

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