Un equipo internacional de investigadores, liderado por la Universidad de Oxford (Reino Unido) y con participación de la científica argentina Sandra Díaz (CONICET), presentó una propuesta innovadora: la creación del Índice de Relaciones con la Naturaleza (NRI, por sus siglas en inglés), una nueva métrica para evaluar la calidad de los vínculos entre las sociedades humanas y el entorno natural.
La propuesta fue publicada este lunes en la revista Nature y cuenta con el respaldo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que incorporará el NRI como parte de su Informe sobre Desarrollo Humano 2026, complementando los indicadores tradicionales como salud, educación e ingreso con una nueva dimensión: la relación entre las personas y la naturaleza.
«La idea es monitorear cómo los países van mejorando su relación con el mundo vivo», explicó Sandra Díaz, investigadora del CONICET en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET–UNC).
Tres dimensiones para una métrica transformadora
El Índice de Relaciones con la Naturaleza (NRI) se basa en tres ejes clave:
- Acceso y prosperidad de la naturaleza: extensión y accesibilidad de los espacios naturales.
- Uso cuidadoso de los recursos: intensidad del consumo y grado de impacto ambiental.
- Compromisos de protección: marcos legales e institucionales para resguardar los ecosistemas.
A diferencia de los indicadores que miden la biodiversidad o la salud ambiental, el NRI evalúa directamente las acciones humanas, proponiendo un enfoque proactivo y transformador.
«No mide cómo está la naturaleza en presencia humana, sino qué hacemos nosotros para construir una relación saludable con ella», aclaró Díaz.
Una herramienta “aspiracional” para nuevas narrativas
Más que evidenciar lo que los países están haciendo mal, el NRI busca impulsar historias de mejora, colaboración e innovación, fomentando una narrativa que promueva relaciones positivas entre sociedades y naturaleza.
«Llamamos a nuestro enfoque ‘aspiracional’ porque enfatiza las capacidades humanas de hacer mejor las cosas», destacó Díaz. El índice busca inspirar políticas públicas, acciones ciudadanas y alianzas multisectoriales que restauren y fortalezcan vínculos saludables con el entorno vivo.
El profesor Erle Ellis, autor principal del estudio y miembro de la Universidad de Maryland y del Oxford Martin School, subrayó que este nuevo enfoque tiene el potencial de ampliar el desarrollo humano hacia una convivencia próspera con toda la vida en la Tierra.
Hacia un futuro donde prosperen personas y naturaleza
El NRI apunta a convertirse en un instrumento de evaluación periódica por país, al igual que el Índice de Desarrollo Humano. Permitirá visibilizar y premiar las inversiones en restauración ecológica, calidad del aire y del agua, acceso equitativo a espacios verdes y marcos regulatorios sólidos.
Con esta propuesta, el equipo de científicos busca redefinir el progreso, no solo en función del bienestar humano, sino también del tipo de relación que mantenemos con los ecosistemas que sostienen la vida.



