La Laguna Rodrigo de Freitas, ubicada en la Zona Sur de Río de Janeiro, es uno de los paisajes más emblemáticos de la ciudad carioca. Pero ahora, además de ser un destino recreativo y turístico, se encamina a convertirse en un refugio para aves silvestres gracias a un proyecto de restauración ecológica liderado por el biólogo Mario Moscatelli.
El experto brasileño instaló dos islas flotantes artificiales cubiertas de vegetación nativa, con el objetivo de atraer especies de aves ausentes del ecosistema lagunar. Las estructuras, elaboradas con plantas rastreras y pastos, actúan como hábitat flotante, brindando alimento, sitios de anidación y refugio para diversos animales.
Restauración urbana a través de microhábitats flotantes
Este proyecto se apoya en las más de tres décadas de trabajo de Moscatelli en los manglares del entorno, que cumplen un papel crucial en la protección de las costas lagunares.
Las islas flotantes representan una forma de renaturalización del paisaje urbano, permitiendo la creación de microhábitats ecológicos en medio del tejido metropolitano.
Laguna Rodrigo de Freitas: un ícono natural y recreativo de Río
Rodeada por los barrios de Lagoa, Ipanema, Leblon, Gávea y Jardim Botânico, la laguna es un punto neurálgico para la vida al aire libre en la ciudad.
Características destacadas:
- Ubicación estratégica, enmarcada por cerros como el Corcovado y el Parque Nacional de la Tijuca.
- Conectada al Océano Atlántico mediante el canal Jardim de Alah.
- Superficie de aproximadamente 4 km², aunque más reducida que su extensión original.
- Espacio predilecto para actividades como remo, ciclismo, caminatas y paseos en bote.
- Entorno con senderos, quioscos, restaurantes y vegetación costera.
Un paso hacia la restauración ecológica urbana
La iniciativa busca no solo enriquecer la biodiversidad de la laguna, sino también generar conciencia sobre la posibilidad de reintroducir naturaleza funcional en grandes ciudades.
Al fomentar el regreso de aves silvestres y apoyar otras formas de vida acuática, las islas flotantes podrían convertirse en modelo replicable para la restauración de cuerpos de agua urbanos en Brasil y el mundo.



