En Costa Rica, donde las carreteras atraviesan corredores biológicos y áreas protegidas, investigadores de Panthera Costa Rica, con apoyo del BID, se propusieron responder dos cuestiones ¿Los animales utilizan los pasos de fauna de forma comparable a como se desplazan por el bosque? ¿Esas estructuras realmente reducen los atropellamientos?
Durante seis meses se monitorearon pasos inferiores, puentes de dosel y sitios de bosque cercanos en las rutas nacionales 1 y 160. Se registraron 36 especies utilizando los pasos de fauna, pero también 74 especies atropelladas en ambas carreteras.
La investigación dio origen a los primeros protocolos nacionales de monitoreo y mantenimiento, involucró a más de 400 personas en talleres y reunió a especialistas de diversas disciplinas.
Resultados principales
- En la Ruta 160, los pasos inferiores fueron usados por 12 especies y los puentes de dosel por cuatro especies arborícolas. Entre los usuarios frecuentes: coyotes, ocelotes, iguanas negras y zarigüeyas.
- En la Ruta 1, los puentes adaptados con pasarelas secas registraron más cruces que las alcantarillas convencionales, con especies como la iguana verde y el puercoespín mexicano.
- Sin embargo, especies como el puma, el pecarí de collar, el margay, el yaguarundí y el armadillo de nueve bandas nunca fueron registradas usando estas estructuras, pese a estar presentes en los bosques cercanos.
Mortalidad y seguridad vial
Los atropellamientos siguen siendo un problema grave. En seis meses se documentaron muertes de más de 20 especies de mamíferos, reptiles y anfibios. La Ruta 1 concentró la mayor cantidad de registros.
El investigador Araya advirtió: “La mortalidad y fragmentación que causan las carreteras está superando muchos de los otros impactos que ha generado el ser humano en la biodiversidad”.
Además, se recopilaron al menos 14 colisiones con animales grandes como dantas, pumas y venados, algunas con personas hospitalizadas y vehículos destruidos.

Infraestructura y cambio climático
El estudio concluye que los pasos de fauna facilitan el movimiento, pero su capacidad para reducir atropellamientos depende de un sistema integral con cercas de exclusión, mantenimiento y monitoreo continuo.
También plantea que el futuro de la infraestructura vial deberá adaptarse al cambio climático, con puentes más largos, alcantarillas de mayor capacidad y pasarelas secas que aumenten la resiliencia frente a inundaciones.
Comparación internacional: Argentina
En Argentina, los ecoductos y pasafaunas son vitales para reconectar ecosistemas fragmentados:
- Misiones: pionera en la región, con más de 30 estructuras, incluido el Ecoducto 101, el primero de su tipo en Latinoamérica.
- Parque Nacional Iguazú: pasos arborícolas usados por monos caí y otras especies.
- Buenos Aires: AUBASA incorporó pasafaunas en la Autopista Buenos Aires-La Plata y prevé más en rutas provinciales.
- Entre Ríos: proyectos activos para instalar ecoductos y radares en zonas de humedales.
Estas estructuras reducen atropellamientos, previenen accidentes y evitan el aislamiento genético de poblaciones animales.
El estudio en Costa Rica demuestra que los pasos de fauna son utilizados por múltiples especies, pero aún no garantizan una reducción significativa de atropellamientos. La clave está en integrarlos a sistemas más completos de gestión vial y conservación.
La experiencia argentina refuerza que estas medidas, acompañadas de monitoreo y planificación estratégica, pueden convertirse en herramientas esenciales para proteger la biodiversidad y mejorar la seguridad vial.



