Los ríos urbanos vuelven a ser aptos para el baño en varias ciudades europeas, tras décadas de inversiones en alcantarillado, depuración, infraestructura pluvial y vigilancia sanitaria.
En un contexto de olas de calor cada vez más frecuentes, urbes como París, Basilea y Copenhague han convertido antiguos cauces contaminados en espacios recreativos seguros.
El caso emblemático del Sena
En París, el río Sena pasó de símbolo de suciedad a emblema de recuperación.
- Prohibido para el baño desde 1923, cuando aguas residuales y desechos lo hacían insalubre.
- El debate sobre su limpieza comenzó en 1988 y se intensificó en 2016 bajo la alcaldesa Anne Hidalgo, como parte de la candidatura olímpica de 2024.
- En julio de 2025, el Sena abrió oficialmente al público: más de 100.000 personas nadaron en las tres zonas habilitadas.
- Hoy, la ciudad analiza diariamente el agua para detectar E. coli y enterococos, cumpliendo las normas de la Unión Europea.
Pese a los avances, persiste un rechazo simbólico: en 2021, el 70% de los franceses describió al Sena como sucio y maloliente.
Basilea y el Rin: tradición y cultura
A unos 400 km de París, Basilea ofrece una relación muy distinta con su río. Allí, cientos de personas flotan cada verano por el Rin, incluso para desplazarse al trabajo.
- La costumbre se remonta al siglo XV, con registros de monjas refrescándose en el río.
- El primer balneario oficial abrió en 1831.
- Desde hace cuatro décadas, la práctica de dejarse llevar con bolsas estancas flotantes, llamadas Wickelfisch, se convirtió en parte habitual del verano.
Sin embargo, el camino no estuvo libre de tropiezos. En 1986, un incendio en un depósito de Sandoz liberó sustancias tóxicas al Rin, tiñendo el agua de rojo y arrasando la fauna. Ese desastre impulsó cambios legales y mejoras en plantas de tratamiento y sistemas de vigilancia.

Suiza y la gestión del agua
Suiza encabeza el tratamiento de aguas residuales y ha convertido sus ríos urbanos en algunos de los más limpios del mundo.
- En 2016 aprobó una ley pionera para retirar microcontaminantes como medicamentos y pesticidas.
- Cada año se añaden instalaciones de tratamiento específicas en las plantas existentes.
- El sistema político suizo permite a la población impulsar normas mediante referendos, fortaleciendo la cultura del agua como espacio común y digno de confianza.
Ecosistemas y desafíos pendientes
Los expertos advierten que un agua apta para el baño no equivale a un ecosistema íntegro.
- Muchos cauces suizos han sido canalizados y fragmentados por hidroeléctricas, con pérdida de hábitat y alteración del flujo de sedimentos.
- Persiste la necesidad de vigilar contaminantes invisibles que afectan tanto a la salud humana como a la fauna acuática.
La recuperación de ríos urbanos en Europa refleja décadas de inversión y conciencia ambiental.
París, Basilea y otras ciudades demuestran que es posible transformar cauces degradados en espacios seguros y recreativos, ofreciendo soluciones frente al calor extremo y recuperando prácticas culturales históricas.
El reto ahora es garantizar que la limpieza para el baño se acompañe de una verdadera restauración ecológica.



