No es ninguna novedad que la industria ganadera es responsable de gran parte de las emisiones de gases contaminantes de todo el mundo, pero lo que sí es nuevo es la solución que encontró un grupo de científicos de la Universitat Politècnica de València (UPV) y la Universidad Miguel Hernández (UMH), junto con la Organización Interprofesional de la Carne de Vacuno.
Se trata de un “innovador protocolo de compostaje” que tiene como objetivo reducir las emisiones de gases contaminantes y aumentar el valor fertilizante de los estiércoles de vacuno de carne. De acuerdo con el comunicado de la UPV, este protocolo ayudará a mejorar la sostenibilidad ambiental y económica de la industria ganadera española.
A su vez, la institución educativa agregó que el proyecto nació como una necesidad del sector para mejorar la eficiencia y reducir la huella ambiental que tardó cerca de dos años y medio para concretarse.
Tras la investigación, el equipo de expertos desarrolló un método que permite optimizar la composición de las pilas de compostaje y su manejo en las granjas, logrando una reducción significativa de emisiones y una mayor concentración de nutrientes en el resultado final del compost. Por esta razón, los investigadores aseguran que aporta un doble beneficio: reducir el impacto ambiental e incrementar el valor del compost como fertilizante natural.

El enfoque interdisciplinar fue la clave para el éxito
De acuerdo con los equipos de las diferentes instituciones, el éxito del proyecto radica en la colaboración multidisciplinar que llevó adelante las dos fases de la investigación. En la primera se analizó la caracterización de los estiércoles procedentes de diferentes explotaciones de vacuno en España. Esto sirvió para desarrollar una herramienta de cálculo que le permita a los agricultores llegar a la dosificación adecuada de estiércol en campo, según sus necesidades.
Luego, en la segunda fase, el equipo logró diseñar y validar el protocolo avanzado de compostaje, con la aplicación de sistemas de monitorización y control en laboratorio, además de pruebas reales realizadas en toda España. Los resultados permitieron validad el protocolo como la “Mejor Técnica Disponible” (MTD), ya que, por su viabilidad económica, puede implementarse en cualquier granja.

La industria ganadera, una de las más genera emisiones de gases contaminantes
La industria ganadera es una de las mayores emisoras de gases de efecto invernadero a nivel mundial debido, principalmente, a la fermentación entérica. Este proceso natural ocurre durante la digestión del ganado, especialmente en los rumiantes como vacas y ovejas, que liberan grandes cantidades de metano, un gas con un potencial de calentamiento global mucho mayor que el dióxido de carbono.
Además, la producción ganadera requiere extensas áreas de tierra para el pastoreo y el cultivo de forrajes. Esto suele implicar la deforestación de bosques, lo que reduce la capacidad del planeta para absorber CO₂ y contribuye aún más al cambio climático. La tala también perturba ecosistemas enteros, liberando carbono almacenado en suelos y vegetación.
El uso intensivo de fertilizantes sintéticos y estiércol en los cultivos destinados al ganado genera óxidos de nitrógeno, otro potente gas de efecto invernadero. A esto se suma la energía utilizada para transportar animales, alimentos y productos derivados, lo que incrementa aún más la huella ambiental del sector.



