En el suroeste de Marruecos, un innovador proyecto resuelve la escasez de agua de manera sorprendente. En lugar de buscar agua bajo tierra o construir costosas plantas desaladoras, las comunidades han aprendido a extraer agua potable de la niebla.
Innovación en Marruecos: Mujeres y Redes Capturan Agua de Niebla
En la cordillera del Anti-Atlas, específicamente en el monte Boutmezguida, la fundación Dar Si Hmad ha instalado redes CloudFisher. Estas estructuras atrapan microgotas de niebla atlántica, proporcionando agua a más de 1000 personas en 16 aldeas de la región de Aït Baâmrane.
El proceso es sencillo pero eficaz. Las grandes mallas capturan las gotas de niebla, las cuales se acumulan y fluyen por gravedad hacia depósitos que abastecen a las aldeas. Esta solución no requiere bombas ni químicos, y funciona independientemente de una red eléctrica extensa.
Antes de esta iniciativa, muchas mujeres y niñas dedicaban más de tres horas diarias a recoger agua de pozos lejanos. Ahora, el recurso hídrico llega directamente a sus hogares, mejorando sus condiciones de vida y liberando tiempo para la educación y otras actividades productivas.
Según ONU Cambio Climático, esta región, en el borde del Sáhara, ha sido un ejemplo de adaptación climática eficaz mediante el uso de tecnología limpia. La abundante niebla de la zona se ha convertido en una fuente vital de agua.
El proyecto, desarrollado por Aqualonis, cuenta con 31 colectores y cubre 1674 m² de superficie de malla. Las cisternas almacenan el agua durante la estación seca, asegurando un suministro constante.
Es crucial entender que esta tecnología no es aplicable en cualquier lugar. La cosecha de niebla requiere condiciones específicas: humedad, viento, altitud y una comunidad dispuesta a mantener el sistema.
Un estudio reciente sobre el proyecto de Sidi Ifni reveló un rendimiento de entre 1,6 y 6 litros por metro cuadrado cada día. Sin embargo, también destacó desafíos como la variabilidad de la niebla y la necesidad de una gestión integral del agua.
Más allá del agua, el proyecto ha tenido un fuerte componente social y educativo. Dar Si Hmad ha promovido programas de formación comunitaria y educación ambiental, fortaleciendo la resiliencia local.
En última instancia, Marruecos ofrece una lección sobre cómo la innovación tecnológica puede ser discreta pero impactante. Frente a los desafíos de la sequía, soluciones como estas se basan en aprovechar las condiciones naturales existentes, en lugar de construir grandes infraestructuras.



