El sector eléctrico polaco está experimentando un cambio de paradigma. En junio de 2025, las energías renovables generaron el 44,1 % de la electricidad, superando por primera vez en la historia del país al carbón y lignito, que aportaron el 43,7 %, según datos preliminares del Foro de la Energía (Forum Energii).
Aunque la diferencia es estrecha, el dato marca un momento simbólico en la transformación energética de un país históricamente anclado en los combustibles fósiles.
El dato se enmarca en una tendencia creciente: en el segundo trimestre del año, la cuota del carbón cayó al 45,2 %, convirtiéndolo en el primer trimestre donde esta fuente representó menos de la mitad de la electricidad generada.
Un cambio aún parcial, pero con señales firmes
A pesar del avance de las renovables, la mayoría de la energía en Polonia aún proviene de combustibles fósiles, especialmente a través de centrales térmicas a gas natural. No obstante, datos de la fundación Instrat revelan que el 29 de junio las fuentes libres de emisiones llegaron al 49,5 % del mix diario, acercándose al umbral simbólico de la mitad.
En los primeros días de julio, se registró una ligera caída en la participación de las fuentes de energía renovable (FER) hasta el 33-34 %, atribuida a la menor eficiencia estacional de las instalaciones fotovoltaicas. Desde el sector se advierte que los meses de invierno podrían registrar retrocesos más marcados debido a esa misma limitación.
Retos estructurales y una transición aún incompleta
Uno de los principales desafíos que enfrenta Polonia es la remoción de barreras regulatorias y técnicas que ralentizan la transición energética. Aunque la generación renovable avanza, el consumo energético total del país sigue vinculado a altos niveles de emisiones.
Desde la adhesión de Polonia a la Unión Europea en 2004, se observan dos tendencias contrapuestas:
- Caída del 38 % en el consumo de carbón
- Aumento del 41 % en el uso de petróleo
- Incremento del 43 % en gas natural
Según el informe Transformacja energetyczna Polski 2025, Polonia sigue figurando entre las economías más emisoras del mundo, tanto en términos de emisiones por unidad de PIB como por consumo energético per cápita. Solo la superan países como Kuwait, Sudáfrica, Kazajistán y China en estos indicadores.
Una señal política en la matriz energética europea
El desplazamiento simbólico del carbón por las renovables en el mix eléctrico polaco tiene un valor estratégico en el contexto europeo, donde la descarbonización es un eje central del Pacto Verde.
Polonia —considerada durante años como una de las economías más renuentes a abandonar el carbón— comienza a mostrar señales de inflexión, aunque los analistas advierten que la transición solo será efectiva si se extiende al conjunto del sistema energético y económico del país.



