El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha puesto en marcha un ambicioso operativo para criar y liberar miles de millones de moscas estériles sobre el sur de Texas y el norte de México. El objetivo es erradicar el gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax), una de las plagas más destructivas para la producción pecuaria del continente.
La estrategia consiste en la liberación aérea de machos estériles, que al aparearse con hembras silvestres impiden la reproducción efectiva. Esto provoca una caída progresiva en la población de larvas carnívoras, capaces de matar un animal de 450 kilos en solo dos semanas.
Un método con historia y bases científicas sólidas
Este enfoque biológico —considerado más seguro que los pesticidas químicos— fue utilizado con éxito para eliminar la plaga en Estados Unidos y Panamá durante el siglo XX, y ahora se relanza tras la reaparición de focos en el sur de México a fines del año pasado.
“El método representa una transformación científica llevada a la acción práctica”, destacó el entomólogo Edwin Burgess de la Universidad de Florida, quien lo describió como uno de los logros más importantes del USDA en sanidad animal.
Inversión estratégica y refuerzo de infraestructura
El plan contempla:
- La creación de una nueva planta de producción de moscas estériles en el sur de México para julio de 2026
- Un centro de distribución en Texas, para importar moscas desde la planta de Panamá, que actualmente produce 117 millones por semana, con vistas a aumentar esa cifra a 400 millones
Se invertirán USD 21 millones en reconvertir una antigua planta de mosca de la fruta en México, y otros USD 8,5 millones para el hub texano.
Biología y desafíos de una plaga letal
El gusano barrenador es un tipo de larva carnívora única en su clase, ya que infesta tejido vivo en animales y humanos. Las hembras depositan huevos en heridas o mucosas, y las larvas devoran la carne desde el interior. “Un toro puede morir en solo 14 días”, alertó Michael Bailey, candidato a presidir la Asociación Americana de Medicina Veterinaria.

Producción controlada: claves del éxito
Criar moscas a escala industrial implica sofisticadas condiciones de bioseguridad y nutrición larval. Según Cassie Aldis, entomóloga de la Universidad Estatal de Kansas, el alimento actual en la planta de Panamá contiene una mezcla optimizada de huevo en polvo, glóbulos rojos y plasma bovino.
Los insectos deben criarse en materiales estériles como aserrín, ya que, en la naturaleza, las larvas excavan bajo tierra para completar su metamorfosis.
La Dra. Sonja Swiger, de la Universidad A&M de Texas, remarcó que “la seguridad operacional es crítica: cualquier fuga de moscas fértiles podría revertir los avances logrados”.
Liberación aérea y riesgos logísticos
La técnica de liberación involucra pequeñas aeronaves equipadas con dispensadores que lanzan cajas de moscas en zonas estratégicas. El mes pasado, un accidente durante una operación aérea en la frontera México–Guatemala dejó tres víctimas fatales, evidenciando los riesgos inherentes al despliegue logístico.
Pese a ello, el USDA considera la técnica como uno de sus modelos más exitosos de control biológico aplicado, con antecedentes probados de erradicación en vastas regiones.
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