Alpa Corral, en las Sierras del Sur de Córdoba, avanza con un proyecto de economía circular que busca convertir a la localidad en un modelo regional de gestión responsable de residuos. La propuesta, llamada “Alpa Corral Verde”, es impulsada por la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) y plantea producir 10 toneladas anuales de humus de lombriz, además de reducir un 30% la generación de residuos sólidos urbanos.
La iniciativa contempla un sistema integral para el manejo de desechos, con separación en origen, reciclaje y una disposición adecuada que minimice el impacto ambiental. En el plan participan la Municipalidad y el IPEM 119 Néstor Zarazaga, con un enfoque en la educación ambiental como motor del cambio.
Con cerca de 2.000 habitantes, la localidad enfrenta retos comunes a poblaciones pequeñas: infraestructura limitada, escasos recursos y hábitos arraigados en un modelo de gestión lineal, basado en generar, desechar y olvidar. Este esquema resulta insostenible frente al aumento poblacional y la presión sobre los vertederos.
El proyecto se desarrollará en tres etapas: diagnóstico de la situación actual, ejecución de estrategias —incluyendo talleres, charlas técnicas y compostaje con lombricultura— y finalmente mecanismos de control para garantizar la calidad del proceso y del humus producido.

El humus: un aliado natural del medio ambiente
El humus de lombriz es un fertilizante orgánico resultante del vermicompostaje, un proceso en el que las lombrices transforman los desechos orgánicos en un producto rico en nutrientes. Este material mejora la estructura del suelo, aumenta su capacidad de retener agua y favorece el desarrollo de microorganismos beneficiosos para las plantas.
En huertas, jardines y viveros, el humus permite cultivar con menos dependencia de fertilizantes químicos, reduciendo así la contaminación de aguas y suelos. Además, al reincorporar materia orgánica al ciclo productivo, se evita que grandes volúmenes de residuos terminen en vertederos, donde generarían gases de efecto invernadero.
Su comercialización también puede representar un ingreso económico adicional para la comunidad, fomentando la economía local. Así, el humus no solo es una solución ambiental, sino también una herramienta para el desarrollo sostenible.

Educación y compromiso comunitario
Se calcula que el 50% de los residuos generados en Alpa Corral son orgánicos, mientras que el resto corresponde a materiales reciclables como plásticos, vidrio, metales y papel. La clave del proyecto radica en capacitar tanto a la comunidad educativa como al personal de la planta de tratamiento, para que la separación en origen sea efectiva y el proceso de compostaje mantenga altos estándares de calidad.
La UNRC, con amplia experiencia en tecnologías de tratamiento de residuos y efluentes, aporta el respaldo técnico necesario para implementar la lombricultura a escala comunitaria. La colaboración entre instituciones y vecinos es esencial para que el plan se mantenga en el tiempo.
Más allá de su impacto ambiental, “Alpa Corral Verde” pretende cambiar la percepción de los residuos, viéndolos como un recurso capaz de regenerar suelos, impulsar la producción local y fortalecer la conciencia ecológica. Si se logra el compromiso ciudadano, la localidad podría convertirse en un referente de desarrollo sostenible en la región y un ejemplo replicable para otras comunidades.



