La Universidad Nacional de los Comechingones le dio la bienvenida a la primavera con una actividad que combinó celebración y conciencia ambiental. En el marco de las fechas del Día del Estudiante y del Profesor, la institución organizó la plantación de árboles en su calle principal.
La iniciativa se realizó el 24 de septiembre e involucró a docentes, personal no docente y estudiantes, quienes trabajaron junto a jóvenes de la Escuela Modelo de Educación Integral. También participaron alumnos que representan a la universidad en distintas disciplinas deportivas, reforzando el espíritu comunitario.
La acción se enmarca dentro del Plan Forestal de la UNLC, que busca aumentar la presencia de especies nativas y promover la educación ambiental desde la práctica. En esta ocasión, se plantaron cinco ejemplares de acacia, aportados por la Municipalidad de la Villa de Merlo a través de su Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
Este gesto fue más que una actividad simbólica: representó la unión de la comunidad universitaria con el compromiso de sembrar futuro y responsabilidad ecológica, reforzando el rol de la educación superior en la transformación hacia sociedades más sustentables.

El impacto ambiental de la reforestación urbana
La plantación de árboles en entornos urbanos genera beneficios significativos que van más allá de lo estético. Los ejemplares de acacia, al igual que otras especies nativas, contribuyen a mejorar la calidad del aire al absorber dióxido de carbono y liberar oxígeno, ayudando a mitigar los efectos del cambio climático.
Su presencia también regula la temperatura local. En calles y avenidas, la sombra de los árboles disminuye el efecto de “isla de calor” que provocan el asfalto y las construcciones. Esto no solo aporta confort, sino que también reduce el consumo energético al disminuir la necesidad de climatización en los edificios cercanos.
Otro beneficio clave es la capacidad de los árboles para retener agua de lluvia y reducir la escorrentía, lo que ayuda a prevenir inundaciones en zonas urbanas. Además, generan hábitats para aves e insectos, favoreciendo la biodiversidad incluso en contextos de alta urbanización.
Los árboles, a su vez, tienen un efecto positivo en la salud física y emocional de las personas. Estar rodeados de verde mejora la percepción de bienestar, disminuye los niveles de estrés y fomenta la interacción social. En entornos educativos, estos espacios naturales potencian el aprendizaje y el sentido de pertenencia a la comunidad.

Educación, ambiente y comunidad
Con esta acción, la Universidad Nacional de los Comechingones refuerza su compromiso de integrar la educación ambiental en la vida cotidiana. La participación conjunta de estudiantes, docentes y autoridades refleja que la sustentabilidad se construye de manera colectiva.
La siembra de acacias en la calle Héroes de Malvinas se convierte en un símbolo del vínculo entre la universidad y su entorno social, uniendo celebración con conciencia ecológica. Además, deja una huella tangible que crecerá en el tiempo y servirá como recordatorio del papel que cada generación tiene en el cuidado del planeta.
De esta manera, la institución no solo celebró una fecha significativa en el calendario académico, sino que también envió un mensaje claro: cada árbol plantado es una inversión en el futuro, un acto de resistencia frente al cambio climático y una muestra de que el conocimiento y la acción ambiental pueden caminar juntos hacia un mundo más justo y sostenible.



