Desde México hasta la Patagonia, la expansión del gas fósil está dejando una huella devastadora: selvas arrasadas, mares contaminados y comunidades enfermas.
Lo que alguna vez se presentó como un “combustible de transición” hoy se revela como un factor de retroceso climático, según alertó The Climate Reality Project América Latina durante la Climate Week New York 2025.
Cuatro tragedias, un mismo patrón: el gas fósil es destrucción
Casos emblemáticos en Argentina, México y Ecuador exponen los impactos sociales y ambientales del modelo extractivista.
- Vaca Muerta: el fracking contamina ríos y suelos con residuos tóxicos
- Sonora: un gasoducto amenaza el ecosistema marino conocido como “El acuario del mundo”
- Amazonía ecuatoriana: la quema de gas enferma comunidades, pese a fallos judiciales a favor de la salud
- Iztapalapa, Ciudad de México: explosión de una pipa de gas deja decenas de muertos y heridos
“El gas fósil no es transición, es destrucción”, afirman desde Climate Reality.

Greenwashing energético: el mito del gas “natural”
La narrativa del gas limpio oculta sus verdaderos impactos climáticos y sanitarios.
La Agencia Internacional de Energía advierte que para alcanzar emisiones netas cero en 2050, no se deben abrir nuevos proyectos fósiles. Sin embargo, en la última década, América Latina ha destinado más de 950.000 km² a exploraciones de gas y petróleo, una superficie mayor que Venezuela, con México y Brasil como principales focos.
Cada nuevo pozo, cada nueva tubería, representa:
- Más emisiones de metano, 80 veces más potente que el CO₂
- Pérdida de biodiversidad y sumideros de carbono
- Aumento de enfermedades respiratorias y crónicas en comunidades cercanas
COP30: una oportunidad para redefinir el futuro energético regional
La cumbre climática en Belém será clave para excluir al gas fósil como opción de transición.
El párrafo 29 del Balance Global del Acuerdo de París podría marcar un antes y un después. La ciencia es clara: cada nuevo proyecto de gas nos aleja del límite de 1,5 °C.
La región necesita voluntad política, conciencia comunitaria y compromisos vinculantes para frenar la expansión fósil.
Energía limpia y justicia climática: el camino posible
Uruguay demuestra que la transición es viable, con el 98 % de su electricidad proveniente de fuentes renovables.
La salida del gas fósil debe ser:
- Justa y equitativa, sin dejar comunidades atrás
- Basada en energías renovables como solar, eólica y biomasa
- Sostenida por políticas públicas y participación ciudadana
“La pregunta es urgente: ¿seguirá América Latina atrapada en el espejismo fósil o apostará por un futuro renovable y justo?”



