En la planta de biocombustibles de Surrey, en Columbia Británica (Canadá), más de 115.000 toneladas de residuos orgánicos se procesan cada año para generar gas natural renovable (RNG).
Pero ahora, un equipo de la Universidad de Columbia Británica (UBC) ha dado un paso más: identificó una nueva bacteria del grupo Natronincolaceae que optimiza este proceso incluso en condiciones que antes lo bloqueaban.
Un hallazgo que redefine la eficiencia microbiana
La producción de biogás mediante digestión anaeróbica es una tecnología centenaria, pero su eficiencia depende de la estabilidad de las comunidades microbianas.
El microbio descubierto por el equipo liderado por el Dr. Ryan Ziels mantiene activa la producción de metano a partir de ácido acético, incluso en entornos con altas concentraciones de amoníaco, un compuesto tóxico para muchos microorganismos.
“Este hallazgo no cambia la tecnología base, pero sí mejora su rendimiento y evita interrupciones costosas”, explicó el Dr. Steven Hallam, coautor del estudio publicado en Nature Microbiology.
Cómo se transforman los residuos orgánicos en energía
El proceso incluye varias etapas:
- Digestión anaeróbica: los microbios descomponen los residuos en compuestos simples
- Conversión en ácidos orgánicos, como el acético
- Transformación en metano, principal componente del RNG
Este gas pasa por un sistema de tratamiento que incluye:
- Compresión inicial
- Lavado químico (scrubber) para eliminar CO₂ y H₂S
- Despresurización y desgasificación (flash tank y stripper)
- Secado final para evitar corrosión
El resultado: RNG con 98 % de pureza, listo para ser inyectado en la red de distribución o utilizado como combustible vehicular.
Implicancias prácticas y ambientales
- Mayor eficiencia energética: digestores más robustos y productivos
- Reducción de emisiones: el RNG sustituye combustibles fósiles
- Menos residuos en vertederos: se aprovechan localmente
- Aplicación modular: adaptable a comunidades rurales y zonas agrícolas
- Sinergia con políticas públicas: fortalece metas de transición energética en países como Canadá y Alemania

Biotecnología ambiental: precisión y automatización
Gracias a técnicas como el etiquetado de carbono estable, los investigadores rastrearon qué microorganismos estaban activos cuando los conocidos desaparecieron. Esto permitió identificar especies invisibles y entender cómo colaboran en la transformación de residuos.
Hoy, muchas plantas de biogás cuentan con monitoreo digital, control automático de temperatura, pH y carga orgánica, y sistemas que permiten automatizar el proceso con precisión.
Bioeconomía circular: transformar residuos en recursos
Este descubrimiento se alinea con iniciativas globales que promueven una bioeconomía circular, donde los residuos no se descartan, sino que se revalorizan mediante procesos biológicos. Incluso abre nuevas líneas de investigación para mitigar la contaminación plástica en océanos, aprovechando comunidades microbianas especializadas.
La conclusión es clara: detrás de cada litro de biogás hay ingeniería, microbiología aplicada y tecnología de punta. El verdadero desafío está en seguir perfeccionando los sistemas y comprender mejor a los microorganismos que hacen posible una transición energética justa, descentralizada y basada en procesos naturales.



