Una vecina de San Martín de los Andes se encontró con un pequeño animal dentro de su propiedad que no supo identificar. Aunque lo confundió con un roedor, decidió llamar a los guardaparques del Parque Nacional Lanín (PNL) para obtener asistencia. La decisión fue clave: se trataba de un Monito del monte (Dromiciops gliroides), una especie en peligro de extinción y endémica de los bosques templados de la Patagonia.
Identificación y cuidados iniciales
La guardaparque acudió al domicilio y, junto a biólogos del PNL y de la Red de Rescate y Rehabilitación de Fauna Silvestre Ñacurutú, confirmó que se trataba de un ejemplar de Monito del monte.
El animal permaneció cuatro días bajo observación y cuidados, recibiendo hidratación y monitoreo constante. Finalmente, se determinó que se encontraba en óptimas condiciones físicas para regresar a su entorno natural.
Liberación en Lago Lolog
El operativo culminó con la liberación del marsupial en un área boscosa cercana al Lago Lolog, Neuquén. La guardaparque Gimena Colipán relató la experiencia:
“Fuimos a dejarlo a Lolog, nos observó por un rato, nos miró, nos enseñó lo ágil que es trepando, regresó nuevamente cerca de donde estábamos, nos miró nuevamente y se alejó con saltos entre las ramas de un maqui. Nos dejó su adiós armonioso, se mostró tranquilo, feliz y agradecido. Nos emocionamos mucho”.
La especialista destacó la satisfacción de haber contribuido a la recuperación de una especie tan valiosa para la biodiversidad patagónica.

Un marsupial único en el mundo
El Monito del monte es el marsupial de distribución más austral del planeta. Aunque se asemeja a un roedor, pertenece a un linaje evolutivo con larga historia geológica, mencionado incluso por Charles Darwin.
Características principales:
- Tamaño diminuto: entre 8 y 12 cm, cabe en la palma de una mano.
- Pulgar oponible y cola prensil, que le permiten trepar con gran agilidad.
- Ojos grandes y oscuros, adaptados a la vida nocturna.
- Desplazamiento veloz: puede trepar a un metro por segundo y saltar hasta ocho veces su tamaño.
Rol ecológico: el “jardinero” del bosque
El Monito del monte es un omnívoro con fuerte componente insectívoro, lo que le permite controlar poblaciones de insectos. Además, cumple un papel esencial como dispersor de semillas: consume frutos que muchas aves no ingieren y contribuye a la regeneración de los bosques.
Durante las noches puede consumir el equivalente a su propio peso, acumulando grasa en la base de la cola para sobrevivir al invierno. En épocas frías alterna períodos de sopor de entre dos y cuatro días, que pueden extenderse hasta diez, intercalados con breves momentos de actividad.
Amenazas de conservación
Actualmente, el Monito del monte enfrenta serios problemas de conservación:
- Fragmentación del bosque.
- Incendios forestales.
- Presencia de perros y gatos domésticos.
- Especies exóticas invasoras.
Por estas razones, está clasificado como especie en peligro de extinción en Argentina y Chile.
El rescate y liberación de este ejemplar en San Martín de los Andes es un recordatorio del valor ecológico del Monito del monte y de la importancia de la educación ambiental para protegerlo. Su rol como dispersor de semillas y controlador de insectos lo convierte en un verdadero “jardinero de los bosques”, esencial para la salud de los ecosistemas patagónicos.



