El delfín de Lahille (Tursiops truncatus gephyreus), conocido popularmente como tonina o delfín nariz de botella, enfrenta una amenaza de extinción inminente. Con menos de 500 individuos en toda su distribución, las poblaciones costeras argentinas se encuentran en estado crítico, estimándose apenas entre 150 y 200 ejemplares en total.
Esta alarmante situación fue presentada en un workshop internacional en Buenos Aires, que reunió a científicos, técnicos, ONGs, organismos estatales y expertos para diseñar estrategias, coordinar acciones y revisar información clave sobre la especie.
Un plan global para la conservación
La Comisión Ballenera Internacional (CBI) adoptó un Plan de Manejo para la Conservación (CMP), cuya aplicación práctica es el eje del encuentro organizado por la Fundación Azara, el Zoológico de Núremberg, YAQU PACHA y la Fundación Mundo Marino.
Durante la primera jornada se expusieron actualizaciones sobre el estado de conservación, investigaciones relevantes e iniciativas de manejo actuales. El trabajo continúa a puertas cerradas para transformar las metas globales en una hoja de ruta práctica para los próximos cinco años en Argentina.
Río Negro: bastión de la especie
La provincia de Río Negro alberga el remanente más importante de la subespecie. En diálogo con Diario Río Negro, la investigadora Magdalena Arias (Conicet, Fundación Azara, Universidad Nacional del Comahue) enfatizó:
“Somos el único lugar de nuestro país donde se puede ver al delfín desde la costa con frecuencia diaria, pero todavía no terminamos de darle el nivel de importancia que tiene.”
Arias presentó datos que muestran una abundancia estable, pero con números de natalidad preocupantemente bajos. Por su parte, el investigador Mariano Coscarella (Conicet, Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco) destacó que la Bahía San Antonio concentra cerca de la mitad del total nacional, con entre 80 y 100 ejemplares.
El problema crítico: baja natalidad
Ambos investigadores coincidieron en que la falta de reemplazo generacional es el mayor desafío. Coscarella advirtió:
“Los números que estamos teniendo es que no estamos llegando a tener un reemplazo poblacional.”
Arias explicó que, en Río Negro, la amenaza principal no es la pesca, sino la posible presencia de contaminantes ambientales que afectarían la fertilidad de las hembras. Por ello, se subrayó la necesidad de financiamiento para análisis de muestras y estudios genéticos que determinen si la población rionegrina está aislada.

Características de la subespecie
El delfín de Lahille es una variante robusta y oscura del delfín nariz de botella, con una aleta dorsal triangular o falcada.
En la década de 1980, su silueta era confundida con la de un tiburón en la costa bonaerense, donde hoy prácticamente ha desaparecido.
Agenda de conservación
Los participantes del workshop definieron una agenda para los próximos cinco años:
- Investigación sobre contaminación ambiental y su impacto en la fertilidad.
- Estudios genéticos para evaluar aislamiento poblacional.
- Integración de ciencias sociales y ciencia ciudadana para involucrar comunidades locales.
- Asegurar financiamiento para subproyectos prioritarios.
La Secretaría de Ambiente de Río Negro también participó. Fernando Hartmann, coordinador del área técnica de la Delegación de Viedma, señaló:
“Es una oportunidad para ordenar y agilizar los procesos administrativos que hoy necesitan los equipos científicos.”
El funcionario explicó que buscan simplificar trámites y facilitar estudios genéticos vinculados al Protocolo de Nagoya, formalizando proyectos y procedimientos para que los investigadores puedan avanzar con mayor rapidez.
El delfín de Lahille enfrenta una crisis biológica sin precedentes en Argentina. La baja natalidad y el riesgo de aislamiento genético ponen en jaque su supervivencia. La hoja de ruta definida en Buenos Aires será clave para transformar el diagnóstico en acción y garantizar que esta especie emblemática de la costa patagónica no desaparezca.



