Las microalgas, organismos microscópicos capaces de absorber dióxido de carbono y sustancias dañinas, se han convertido en una tecnología prometedora para la depuración de aguas contaminadas.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Huelva (España) y la Universidad de Umeå (Suecia) ha diseñado un sistema que utiliza microalgas adheridas a un material elaborado con azufre residual y aceite de cocina usado, formando una biopelícula capaz de atrapar cadmio, cobre y plomo.
Un problema global: aguas contaminadas por minería
La eliminación de metales pesados es fundamental, ya que se encuentran entre los contaminantes más abundantes en aguas residuales generadas por la extracción minera.
- En Huelva, la tradición minera ligada al río Tinto ha dejado una huella ambiental significativa.
- En el norte de Suecia, se descubrió recientemente el mayor depósito de tierras raras de Europa, lo que plantea nuevos desafíos de contaminación.
Microalgas resistentes y eficaces
Las microalgas utilizadas provienen de zonas frías del norte de Europa. Su capacidad de soportar bajas temperaturas y escasa luz solar las convierte en organismos especialmente útiles para limpiar aguas en condiciones extremas.
El estudio, publicado en la revista Green Chemistry, demostró que el sistema logra:
- Eliminar 95% del cobre y cadmio.
- Reducir más de la mitad del plomo en solo 8 horas.
Esto se consigue gracias a microalgas del género Chlorella, de forma esférica y tamaño diminuto (1 a 5 micras), capaces de vivir en ríos, lagos o aguas residuales.

Un sistema doblemente sostenible
El proceso puede repetirse varias veces, lo que lo convierte en una solución reutilizable y sostenible. Además, los metales capturados pueden recuperarse y reutilizarse, ofreciendo un beneficio doble:
- Limpieza del agua.
- Recuperación de recursos.
El uso de materiales desechados como aceite de cocina y azufre residual refuerza la lógica de la economía circular, transformando residuos en filtros naturales.
Nuevas aplicaciones: más allá de los metales pesados
Investigadores de la Universidad de Huelva continúan explorando el potencial de las microalgas. Un estudio publicado en Toxics demostró que algunas especies pueden “alimentarse” de compuestos orgánicos derivados del petróleo, contaminantes altamente peligrosos que afectan a peces, aves y personas.
Estos hallazgos abren la puerta a sistemas capaces de eliminar una mayor variedad de contaminantes, ofreciendo soluciones donde aún no existe un tratamiento eficaz al 100%.
La investigación demuestra que las microalgas pueden transformar un problema ambiental en una oportunidad, imitando procesos naturales para limpiar lo que la actividad humana ensucia. Este avance no solo contribuye a la protección de los ecosistemas acuáticos, sino que también refuerza la necesidad de apostar por tecnologías sostenibles, circulares y respetuosas con el medio ambiente.



