Investigadores del INABIO identifican una nueva especie de rana, un nuevo anfibio en la Cordillera del Kutukú, reforzando el estatus del país como epicentro mundial de biodiversidad.
Un equipo multidisciplinario de científicos ha documentado el hallazgo de una nueva especie de rana en Ecuador, denominada científicamente como Hyloscirtus jiedelmar.
El descubrimiento se localizó en la Cordillera del Kutukú, una zona de vital importancia ecológica situada en la región amazónica del país.
Este hallazgo, liderado por el Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO) en colaboración con instituciones internacionales, subraya la complejidad y riqueza de los ecosistemas andino-amazónicos.
La Hyloscirtus jiedelmar se distingue de sus parientes más cercanos por una morfología y coloración particulares.
Según los reportes técnicos, este anfibio presenta un patrón de manchas anaranjadas sobre un cuerpo de tonos oscuros, además de poseer un canto nupcial único que permitió a los expertos diferenciarla de otras especies del grupo Hyloscirtus larinopygion.
Su hábitat se restringe a bosques montanos de alta humedad, donde las condiciones climáticas específicas han favorecido su evolución aislada.
El proceso de identificación no solo se basó en la observación física. Los investigadores emplearon análisis genéticos avanzados y estudios bioacústicos para confirmar que se trataba de un linaje previamente desconocido para la ciencia.
La nueva especie de rana en Ecuador
Este protocolo asegura que la descripción de la nueva especie de rana en Ecuador cumpla con los estándares internacionales de taxonomía, aportando datos valiosos sobre la historia evolutiva de los anfibios en la región de los Andes.
A pesar del entusiasmo que genera este descubrimiento, los científicos advierten sobre la vulnerabilidad de la especie. La Cordillera del Kutukú enfrenta presiones ambientales significativas, incluyendo la expansión de la frontera agrícola y actividades extractivas.
Dado que el rango de distribución de la Hyloscirtus jiedelmar, la nueva especie de rana, parece ser extremadamente limitado, cualquier alteración en su ecosistema podría poner en riesgo su supervivencia a corto plazo.
Con la integración de este ejemplar al registro nacional, Ecuador reafirma su posición como uno de los países con mayor diversidad de anfibios por kilómetro cuadrado en el planeta.
Los expertos coinciden en que la protección de estas áreas remotas es fundamental no solo para el estudio de la biología, sino para la preservación de servicios ecosistémicos críticos que dependen de la salud de la fauna local.



