La instalación de energías renovables continúa expandiéndose en el mundo. Sin embargo, ese impulso no se traduce con la misma fuerza en trabajo. Durante 2024, el empleo verde creció apenas un 2,3%.
Así, el sector alcanzó los 16,6 millones de empleos globales. El ritmo marcó una desaceleración inédita tras varios años de expansión acelerada. Este freno refleja tensiones geopolíticas, disputas comerciales y el avance de la automatización.
China y un mapa laboral cada vez más desigual
China volvió a consolidarse como el actor dominante. En 2024 concentró 7,3 millones de empleos, el 44% del total mundial vinculado a renovables.
Luego aparece la Unión Europea, con 1,8 millones de puestos, una cifra estable respecto del año anterior. Más atrás se ubicó Brasil, con 1,4 millones.
En India y Estados Unidos, el crecimiento fue más moderado, con cifras que oscilaron entre 1 y 1,3 millones de empleos.

La energía solar lidera, pero no alcanza
Por tecnologías, la solar fotovoltaica se mantuvo como la principal generadora de empleo. En 2024 sumó 7,3 millones de puestos en todo el mundo.
Asia concentró el 75% de esos trabajos, con China nuevamente a la cabeza. Este liderazgo refuerza la brecha entre regiones productoras y consumidoras.
Mientras tanto, los biocombustibles líquidos ocuparon el segundo lugar, seguidos por la hidroeléctrica y la energía eólica.
Una transición que necesita personas, no solo tecnología
El año de mayor crecimiento fue 2023, cuando el empleo renovable aumentó un 18%. Sin embargo, ese impulso no se sostuvo en 2024.
La tendencia advierte que la transición energética no es automática ni equitativa. Sin políticas activas, el desarrollo tecnológico no garantiza bienestar social. Además, persisten brechas de género y de acceso para personas con discapacidad.

¿Qué es el empleo verde y por qué importa?
El empleo verde incluye trabajos que contribuyen a preservar o restaurar el ambiente. Abarca desde energías renovables hasta eficiencia energética, reciclaje y movilidad sostenible.
Estos puestos generan beneficios ambientales, pero también sociales y económicos. Promueven ingresos estables, reducen emisiones y fortalecen economías locales. Además, suelen estar ligados a innovación, formación técnica y desarrollo territorial.
Los beneficios del empleo verde y sus desafíos pendientes
El empleo verde puede ser una herramienta clave contra la desigualdad. Permite crear oportunidades en regiones postergadas y diversificar matrices productivas.
Sin embargo, su expansión requiere inversión, capacitación y cooperación internacional. Sin estos pilares, el crecimiento seguirá concentrado en pocos países. La transición energética, para ser justa, necesita acelerar el paso humano al mismo ritmo que el tecnológico.



